Esta misma semana, el puesto de lustradores de zapatos de la avenida Dasso, un bien tenido espacio al que recurren gran cantidad de vecinos de San Isidro, fue notificado, apelando a una absurda y abusiva interpretación normativa, que la licencia municipal de la que disponía solo permitía que laborara un solo lustrador y no los seis que emplea. El mismo puesto ya había tenido que soportar una clausura arbitraria del anterior alcalde (detenido por supuestos actos de corrupción).