La mayor inflación se explica por factores de demanda y de oferta. La reapertura de las economías, gastos contenidos durante los confinamientos y vigorosos estímulos económicos generaron presiones de demanda sobre los precios. La oferta no respondió tan rápido debido a que se mantuvieron restricciones para operar sobre algunos sectores, problemas con las cadenas de suministros, mayores costos de transporte, energía y alimentos, entre otros, lo que se complicó por el conflicto en Ucrania. En parte, los cuestionamientos a los ajustes monetarios que se vienen implementando se basan sobre la percepción de que la inflación actual responde, principalmente, a los factores de oferta señalados, sobre los cuales los bancos centrales no pueden hacer mucho.