En su descarrío, no advierten que están cavando su tumba. Lo hacen con picos de oro (no sus balbuceantes mentiras; metálicos), borrachos de soberbia porque un Ejecutivo incompetente y frívolo depende, y viceversa, de un Legislativo con colitis de dispositivos perversos que, creen, les garantizan total impunidad, perpetuidad y el derecho de insultarnos. “Servimos a la Nación” y Diálogo para el consenso” desnudan su carencia de ética y podredumbre. Pero tienen mucho apoyo. No del pueblo; sino de las crecientes economías ilegales, a las que sirven con mil sinrazones. Minería del cianuro y explosivos, transporte asesino, tráficos de personas, terrenos, contrabandos, lavados, droga, armas, cargos públicos como cancha y “favor con favor se paga”.