Lamentablemente, el Perú es un país de marchas y contramarchas. Por ejemplo, el incremento en el presupuesto y la calidad de la gestión en educación entre 2013 y 2017, bajo las gestiones de los ministros Jaime Saavedra y Marilú Martens, fue sustancial. Sin embargo, ambos terminaron censurados por el Congreso de entonces y, lo que es más grave, la censura a Martens –que arrastró al gabinete Zavala en 2017– catapultó al líder sindical que había encabezado una larga huelga entonces: Pedro Castillo. El principal punto de su pliego de reclamos: oponerse a los exámenes a los maestros que permitirían promover a los mejores. Como se sabe, Castillo llegó al poder, registró a la Fenatep, el sindicato que él fundó con la facción del magisterio vinculada al Movadef, y la educación aceleró su deterioro.