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Obras que no mejoran

“No se debe apostar por obras que no sirven para mejorar las condiciones de vida de las personas. No es suficiente postergar, cuando lo que se necesita es detener una obra que está mal concebida”.

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avenida Javier Prado
Fecha actualización:
01/02/2026 - 07:00
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El alcalde de Lima anunció la postergación de la marcha blanca para probar el plan de desvíos del viaducto que van a construir en la avenida Javier Prado, en La Molina. El enorme caos vehicular que causó el cierre de una sección de la avenida en el marco de la marcha blanca, la cobertura mediática y los reclamos de vecinos y usuarios lo hicieron postergar esta medida.

Sin embargo, cabe repetir lo que deberíamos haber entendido hace años: no se debe apostar por obras que no sirven para mejorar las condiciones de vida de las personas. No es suficiente postergar, cuando lo que se necesita es detener una obra que está mal concebida, y para eso se necesita cambiar el enfoque urbano que la generó.

Como evidencia podemos ver lo sucedido con el viaducto construido sobre el óvalo Monitor, ubicado a poquísima distancia de este nuevo viaducto. El problema del tráfico en el óvalo Monitor no fue resuelto con la construcción del bypass, solo fue trasladado. Trasladado ahí donde ahora quieren construir el nuevo viaducto. No es difícil darse cuenta de que estas obras no funcionan; al contrario, perjudican. Y lo hacen con un costo enorme en lo económico, no solo con el dinero que se invierte, sino con la disminución del valor del suelo. También con un gran costo urbano, social y ambiental. Ni qué decir de que la obra tampoco sirvió para mejorar el tiempo de viaje del Corredor Rojo.  

Y ahora quieren repetir el libreto. No solo en La Molina, sino con propuestas de viaductos similares, planteadas en los distritos de San Isidro, Jesús María y Magdalena, así como en la avenida Canadá y otros ejes viales. Estas “soluciones”, que no son soluciones, han sido fuertemente cuestionadas por especialistas y colegios profesionales por no responder a criterios técnicos sólidos.  

Lo que Lima necesita no son más viaductos antitécnicos con promesas falsas, sino una reorientación profunda de su planificación urbana. Esto implica, ya lo hemos dicho muchas veces, fortalecer el transporte público haciéndolo masivo, eficiente y prioritario frente al auto particular; promover un diseño vial bien hecho que considere flujos, intersecciones, velocidades, y no solo carriles; respetar a los usuarios del transporte público, peatones y ciclistas, otorgándoles espacio seguro y continuo; y recuperar y crear espacios públicos que conecten, no que fragmenten la ciudad. 

Mientras tanto, los vecinos seguirán oponiéndose y harán notar su descontento en sus votos, pues ellos saben perfectamente quiénes promueven estas obras.

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