Comenzaron ya las especulaciones sobre la conducción del próximo Congreso con la elección de los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados. Por lo pronto, están circulando los nombres de Miguel Torres y Norma Yarrow y, de otro lado, las presidencias de comisiones están también entrando en la colada.
Se ha sabido que Juntos Por el Perú apunta a las comisiones de Economía (un anhelo que difícilmente se le concretará) y de Constitución, para impulsar su pretendida asamblea constituyente, que cuenta con la oposición de la mayoría de los peruanos, según las encuestas que se realizaron en su momento.
Otra de sus pretensiones, y por la que seguramente peleará hasta el final, es encabezar la Comisión de Energía y Minas. Si en las consabidas negociaciones y cubileteos logran su objetivo, conviene advertir que significaría un grave obstáculo para la promoción de la inversión minera y el cuidado del medioambiente por el obsecuente comportamiento que mantiene la izquierda frente a la contaminante minería ilegal.
La experiencia de tenerlos, a través de Perú Libre, al frente de ese grupo de trabajo en el quinquenio que termina, ha sido nefasta en todos los sentidos. El resultado: un Reinfo que, mientras se prolonga indefinidamente, genera un sinfín de delitos asociados a la minería ilegal, uno de los detonantes primordiales de la crisis de seguridad ciudadana que actualmente vive el país.
No se puede, pues, combatir el delito con firmeza e inteligencia si en el Poder Legislativo se deja a la minería en manos equivocadas, considerando los volúmenes de dinero sucio –y corruptor– que manejan las fuerzas de la ilegalidad alrededor de esta depredadora actividad.
Existen comisiones claves, asimismo, que deben tener un desempeño técnico y extremadamente cuidadoso, como la de Educación. Recordemos que en el último periodo se tumbaron una reforma educativa que iba por buen camino, y se impulsó una contrarreforma en la educación superior, favoreciendo a las universidades bamba, para crear, luego, decenas de universidades nacionales sin ningún financiamiento.
Cabe esperar, entonces, que las negociaciones parlamentarias se realicen anteponiendo el futuro del Perú a las ambiciones inmediatas de cada grupo político.