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Nieto, no se olvide que ya tiene 74 años...

“Si Nieto quiere actuar cuerdamente por el bien de su país, debe tomar en cuenta al cruel calendario y no por eso no ponerse a jugar al demagogo líder opositor …”.

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aldpo
Fecha actualización:
24/07/2026 - 07:04
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Y que en octubre próximo serán 75 años (Arequipa, 1951), por lo que una candidatura presidencial exitosa con casi 80 años en las próximas elecciones peruanas de 2031 se avizora remota. El electorado ya ha visto claramente con PPK y Balcázar que los años pesan y no creo que volverían a votar por alguien ya tan mayor (¡y menos por los aún más mayores Belmont o López-Chau a esas alturas!). Estoy seguro de que PPK no habría sido tan torpe, frívolo, ausente y ocioso si hubiera tenido 58 o 68 años en lugar de los casi 78 años con los que asumió. Imagínense entonces un Nieto comenzando hipotéticamente a gobernar el siempre complicado y extenuante Perú a los 80 años, para acabar en casi 85 años en 2036. Y ojo que tampoco Nieto tiene un partido orgánico detrás ni mucha madera de caudillo. Simplemente, ha llegado donde está por default, porque la gente moderada que no quería a Keiko o ‘Porky’ estaba buscando una alternativa.

Si Nieto quiere actuar cuerdamente por el bien de su país, debe entonces tomar en cuenta al cruel calendario y no por eso no ponerse a jugar al demagogo líder opositor con vistas a ser el recambio en las próximas elecciones, sino al político maduro y con visión de estadista, que lo que debe hacer es facilitar la gobernabilidad, por más que eso no le guste a la caviarada. Nadie dice que sea una alfombra del gobierno, pero sí una bisagra dentro de lo políticamente posible. Aliarse por eso en el Legislativo con los comunistas extremistas provincianos de JPP y los rojos urbanos de Ahora Nación sería una insensatez que solo aplaudiría la barra orate de Mohme y La República. Porque en términos futbolísticos, Nieto está jugando vitalmente sus últimos 15 minutos del segundo tiempo (a partir de los 80 años comienzan los descuentos), por lo que ya no puede jugar fogosamente y al pelotazo, como si recién comenzase el partido o sobrase el tiempo. “Cabeza fría y pies calientes”, te aconsejaban los viejos cuando ya el segundo tiempo tenía un buen rato de avanzado.

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