PUBLICIDAD

Narrativas económicas

"Vivimos tiempos de mucha intolerancia en los que todos creen tener la razón en todo. El diálogo casi no existe, sino que predomina el deseo de imponer ideas".

Imagen
(Midjourney/Perú21)
(Midjourney/Perú21)
Fecha actualización:
07/06/2026 - 07:10
Escucha esta nota

Robert Shiller, Premio Nobel de Economía en 2013, tiene un libro titulado Narrativas económicas.  Él señala que mucho de lo que pasa con la economía real depende de las narrativas, entendidas como relatos que se usan para dar una explicación de un acontecimiento o una realidad social, o una respuesta a la pregunta de por qué estamos así. Agrega que las narrativas económicas demuestran cómo las historias, populares o académicas, afectan los resultados económicos, incluidas las recesiones, a través de las expectativas. Lo que te dicen y crees determina lo que esperas que ocurra en la vida real. Si todos te dicen que todo está mal, entonces no esperas nada bueno.

Vivimos tiempos de mucha intolerancia en los que todos creen tener la razón en todo. El diálogo casi no existe, sino que predomina el deseo de imponer ideas. Hemos perdido la humildad. La economía nos enseña que cualquier afirmación debemos contrastarla con la evidencia empírica, pues de lo contrario es solo una opinión, y en el campo de las opiniones todas son válidas, pero son solo eso, opiniones.  

En estos tiempos, las redes determinan qué es cierto y qué no. Les creemos. Pero en economía no se cree, sino que, como es una ciencia, hay que analizar cruzando con la data si es que tal o cual afirmación es cierta. Esa tendencia ha crecido en los últimos tiempos, no solo en Perú. Se llaman narrativas que poco a poco van convirtiéndose en verdad, aunque no lo sean. Es la era de la desinformación. Todo se reduce a repetir determinadas ideas y pronto se convierten en tendencia, y todos creen. La verdad ya no importa.  

¿De dónde viene esa idea y quiénes la propagan? ¿Quiénes nos cuentan las historias de por qué pasa lo que pasa? ¿Por qué las creemos? Ojo, que no todas las ideas tienen que ser falsas. Es real que la inseguridad está frenando la economía, pero el punto de una narrativa no es ese, sino la explicación o los factores causales que explican lo que está pasando.

En este contexto me pregunto: ¿está tan mal la economía como la mayoría dice? Veamos datos de 2025. Primero, la economía peruana creció 3.4%. Si nos comparamos con el resto de América Latina, debe ser la economía con mayor crecimiento. ¿Es suficiente para crear empleo y bajar pobreza? No. El crecimiento debe ser por lo menos 4.5% anual y de manera sostenida. Segundo, Perú tiene estabilidad monetaria, pues la inflación se encuentra dentro del rango meta del BCRP; en 2025 ascendió a 1.5%.  Tercero, tenemos estabilidad cambiaria. Estable no significa fijo, sino que se mueve en un rango muy pequeño; no hay comparación con ningún país de la región. Cuarto, la deuda pública del Perú es la más baja de América Latina. Y podemos seguir.

Sin embargo, el problema es que esas buenas cifras no se están reflejando en el bienestar de todos. Eso depende del Estado que, con los impuestos que recauda, debe invertir al menos en cuatro áreas: educación, salud, infraestructura y seguridad para todos, pero sin destruir lo que ya tenemos, porque son su fuente de ingresos. Los datos del párrafo anterior son como los cimientos de una casa; se necesitan, pero además debemos construir sobre ellos. Solo la construcción de la casa les dará bienestar a todos.  

La economía no es una creencia ni un acto de fe. Si así lo fuera, no habría nada que explicar ni debatir. Primero, hagamos una lista de factores entre aquellos que creemos que son los candidatos; segundo, veamos los datos y tratemos de conectarlos con la realidad, al margen de nuestras preferencias políticas; y tercero, concluyamos con cuáles son los factores que determinaron el resultado económico. No dejemos que nuestros deseos, por justificados que sean, nos nublen y caigamos en las falsas narrativas. 

TAGS RELACIONADOS
PUBLICIDAD
ULTIMAS NOTICIAS
PUBLICIDAD