El 2013 será un año muy conflictivo para Mali, un país de 12 millones de habitantes, una de las naciones más pobres del mundo, ubicada en la zona del Sahara africano, cuya situación política se deterioró pues miles de refugiados malienses de la tribu Tuareg –que viven dispersos entre países fronterizos como Argelia, Níger y Burkina Faso– emigraron de Libia de vuelta al norte de su nación de origen y, con las mismas armas con las que colaboraron para derrocar a Gadafi en octubre de 2011, crearon una guerrilla para independizar a la provincia norteña de Azawad, declarando la guerra al Gobierno de Bamako (su capital).