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Los retos de la nueva presidenta

"Roberto Sánchez anunció que forjará “alianza parlamentaria” con Ahora Nación y Obras. Estas bancadas tienen una clara inclinación hacia la izquierda antifujimorista".

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Fecha actualización:
30/06/2026 - 07:00
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Keiko Fujimori se convierte en presidenta electa, por una diferencia de poco menos de 50,000 votos. Aunque su ventaja es estrecha, es más alta que la que obtuvieron los expresidentes Pedro Castillo y Pedro Pablo Kuczynski. Su victoria puede significar el reinicio de la época de crecimiento que tuvo el país entre 2001 y 2016.

El país arrastra una profunda deriva política desde la renuncia de Kuczynski en 2018, el último presidente que contó con un plan de gobierno sólido. Durante los últimos ocho años, las distintas administraciones han funcionado como gobiernos de transición sin un norte definido. Esta década de inestabilidad ha provocado el congelamiento de la inversión privada y ha dejado al país atrapado en una sensación de estancamiento que, al fin, parece terminar.

Keiko Fujimori ha ganado la elección con un plan de gobierno robusto, sin modificaciones ni improvisaciones en segunda vuelta. Esto le permite al nuevo gobierno tener ejes centrales que guíen las políticas públicas. Sin embargo, la astucia que deberá tener la próxima presidenta y su gabinete (sobre todo el premier), es poder defender y lograr consensos sobre ese programa en el  Parlamento.

Roberto Sánchez anunció que forjará “alianza parlamentaria” con Ahora Nación y Obras. Estas bancadas tienen una clara inclinación hacia la izquierda antifujimorista. En ese sentido, a Fuerza Popular le esperaría enfrentar una oposición férrea, similar a la que el fujimorismo fue en 2016. Asimismo, los naranjas tampoco deberían confiar ciegamente en Renovación Popular, subyugado a su errático líder. 

Por ello, las prioridades de Fujimori deberán ser la lucha contra la delincuencia, mitigar y prevenir los efectos de El Niño y reformas que garanticen el despegue económico. Estas medidas tienen que venir acompañadas del pedido de facultades al Congreso. Son tres aspectos que, en caso de recibir una oposición irracional desde el Parlamento, la presión social podría soplar a favor del gobierno. Sin embargo, la presidenta electa debe tener claro que no tendrá luna de miel.

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