El MEF ha elevado el tope presupuestal destinado a financiar obras públicas mediante Obras por Impuestos. Este anuncio reafirma la confianza en un esquema que permite a las empresas adelantar inversiones a cuenta de impuestos para ejecutar proyectos de interés público.
Desde 2009, empresas como Cementos Pacasmayo y Antamina han liderado inversiones OxI, principalmente en infraestructura urbana como carreteras, pistas y estadios.
Hoy, OxI sigue dominado por proyectos de “fierro y cemento”. Las autoridades prefieren inaugurar obras visibles que proyectos intangibles pero estratégicos como la mejora de aprendizajes en la educación pública a través de conectividad significativa o competencia digital docente.
En el Perú menos del 50% de las escuelas públicas tienen Internet y casi la mitad de los adultos carece de competencias digitales básicas. Imaginemos que una pequeña parte de esos S/46 mil millones pudiera destinarse a transformar las escuelas rurales en centros digitales interactivos, conectando a estudiantes y docentes con recursos y especialistas educativos en tiempo real.
Persisten los desafíos importantes en la calidad de los aprendizajes. Desde mi experiencia en proyectos OxI como Ite (Tacna) y San Marcos (Áncash), he constatado cómo un enfoque que va más allá de la mera infraestructura y fortalece capacidades humanas, genera impactos profundos y sostenibles.
Es hora de replantear las prioridades del esquema OxI y apostar decididamente por la educación digital como una auténtica obra pública. Al final, construir conocimiento y oportunidades es tan valioso, o incluso más, que construir concreto.