Solo un acuerdo político, hasta ahora esquivo, permitiría modificar la trayectoria del endeudamiento, requiriendo una combinación de medidas que irremediablemente incluyen aumentos de impuestos directos e indirectos (a los que los republicanos se oponen), la reducción de gastos fiscales y el replanteo de los gastos de varios programas de asistencia, incluyendo la Seguridad Social y Medicare (a lo que se oponen los demócratas), así como la reducción de los gastos en defensa.