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Las elecciones regionales y la minería moderna

"Por tanto, este es un ciclo pequeño, corto, es un ciclo electoral dentro de uno mediano. Este ciclo mediano empezó en 2016 y posiblemente acabe en este 2026".

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Columna Iván Arenas.
Fecha actualización:
17/07/2026 - 07:00
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Tome usted un calendario y observe bien todo 2026. Desde enero a diciembre. Casi todo el año ha sido electoral. El primer proceso se cerró el pasado 7 de junio con la victoria de Keiko Fujimori. Ese ha sido un proceso nacional estresante. Ahora falta el segundo proceso que se cerrará completamente en noviembre. Es el proceso regional electoral que recién cerrará puertas a fines de noviembre con varias segundas vueltas entre candidatos regionales. 

Por tanto, este es un ciclo pequeño, corto, es un ciclo electoral dentro de uno mediano. Este ciclo mediano empezó en 2016 y posiblemente acabe en este 2026. Es el llamado “ciclo anárquico” por la ingobernabilidad. La política fue —durante toda esta década— una “olla a presión”. 

La minería moderna, formal y legal (tanto pequeña, mediana y grande) ha dado un primer respiro de alivio con la elección de Keiko Fujimori. La minería moderna requiere de certidumbre. En el Perú, la minería moderna es como un gran elefante cargado de miles de millones de dólares que camina por terrenos pantanosos; un paso en falso y esas inversiones se echan a perder. Y aquí viene el asunto. 

El ciclo electoral corto no se ha cerrado aún. Quedan las elecciones regionales y locales. En las elecciones presidenciales pasadas, los ciudadanos de las principales regiones mineras han votado por los discursos y las propuestas más antiestablishment posibles. En varias regiones gana claramente Roberto Sánchez.  

¿Podrá repetirse ese mismo fenómeno en las elecciones regionales y locales? Es posible, sin embargo, las dinámicas regionales no sintonizan necesariamente con las elecciones presidenciales. Son esferas distintas.  

Pero lo que sí vale decir es que las “pulsiones” “antimineras” se mantendrán. Es cierto que muchas de esas no son pulsiones necesariamente ideológicas o antiinversión, sino rentistas y prebendatarias, pero es suficiente para construir un relato en tiempo electoral. Lo que digo es que la minería moderna y formal seguirá conviviendo con un entorno político y social altamente conflictivo, y podrá ser aún peor si el gobierno keikista no cumple antes de octubre con algunas cosas reales y tangibles. Ya verán a Veronika prometiendo nacionalizaciones de mineras. 

El asunto también es que el gobierno keikista tendrá a partir de octubre una nueva correlación de fuerzas tanto en regiones como en las provinciales y locales. No le será fácil convivir en esta nueva correlación de fuerzas sobre todo en el sur.  

Se supone que hasta octubre el gobierno habrá arrancado con fuerza y habrá desarrollado un programa de proyectos para el sur y sobre los posibles estragos del fenómeno de El Niño. La minería moderna y formal solo podrá respirar tranquila cuando el gobierno haga suya una agenda para su desarrollo sin incertidumbres ni riesgos. 

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