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Las 4 injurias narcisistas

El psicoanálisis nos ayudó a reconocer que nadie es tan bueno, que todos tenemos bondad y egoísmo, pulsión de vida y pulsión de muerte, y que nuestras conductas son "multimotivadas".

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Columna de opinión
Columna de Gonzalo Elias.
Fecha actualización:
29/06/2026 - 07:05
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A principios del siglo XX, Freud dijo que la humanidad sufrió 3 injurias en el ego, tres injurias narcisistas: La 1.a cuando Copérnico comprobó que no estamos en el centro del universo, que somos apenas un planetita orbitando alrededor del Sol, y no al revés.  

La 2.a cuando Darwin les dijo a los seres humanos que descienden de los simios; es decir, que somos apenas unos monos 2.0. Y la 3.a cuando Freud nos dijo que “no somos dueños de nuestra propia casa”, refiriéndose a que el inconsciente gobierna gran parte de nuestras decisiones, motivaciones y deseos.

Entonces, según estos autores: No somos el centro del universo, somos monos evolucionados, no somos dueños de nuestra propia casa, y ahora resulta que no somos tan inteligentes como pensábamos, ya que, para muchos, la cuarta injuria narcisista es la Inteligencia Artificial (IA), que está comprobando ser bastante más hábil que nosotros para un sinnúmero de cosas.  

Es verdad que asusta lo que estas máquinas y la IA están pudiendo hacer y, sobre todo, lo que harán en el futuro. Para empezar, dejar a miles de personas sin chamba, con la concomitante crisis existencial y de propósito que eso implicará. Por otro lado, muchos de nuestros jóvenes serán castrados por la IA, siendo adictos a las pantallas y usando la tecnología para autosustituirse, en lugar de usarla como apoyo y complemento. En definitiva, mayor crisis de salud mental.

PERO el cambio siempre trae cosas buenas también.  Las 3 injurias narcisistas previas de la humanidad, en mi opinión, nos han hecho más humildes. Algunos han entendido que no somos dueños del planeta y de la naturaleza, sino que somos sus invitados. Y que, si nos seguimos portando mal, seguirán viniendo los desastres naturales. Hemos entendido también que caras vemos, corazones no sabemos, que somos vulnerables y dolientes. El psicoanálisis nos ayudó a reconocer que nadie es tan bueno, que todos tenemos bondad y egoísmo, pulsión de vida y pulsión de muerte, y que nuestras conductas son 
“multimotivadas”.

Espero que esta “cuarta injuria narcisista” de la humanidad también nos ayude no solo en las múltiples bondades que puede traer la tecnología bien usada, sino a seguir humanizándonos, entendiendo que las máquinas jamás podrán crear vínculos ni generar compasión. Ojalá ayude al menos a una porción significativa de la población a volverse más humilde, solidaria y real.

 

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