Cuando en 1796 el médico inglés Edward Jenner creó la primera vacuna contra la viruela, enfermedad que mataba en el siglo XVIII al 30% de los infectados, el mundo cambió. De alrededor de 400,000 muertes al año en Europa, pasó a cero muertes y erradicación de la enfermedad en el mundo en 1980 por la masificación de la vacunación contra esta enfermedad.
Luego vendrían más y más productos biológicos a los que llamamos vacunas, como Pasteur bautizó a estos productos. Si bien, como toda medicina, hay efectos secundarios, los beneficios de las vacunas en el aumento de la esperanza de vida de la población mundial sobrepasa estos efectos secundarios. Recientemente, la vacuna para el COVID-19 salvó a cientos de miles de seres humanos alrededor del mundo. Miles de teorías confabulatorias sobre ella se han creado, especialmente por el grupo de antivacunas, pero no tocaremos este punto en esta columna.
La esperanza de todo salubrista es crear vacunas para prevenir todas las enfermedades, pero lamentablemente, esto no es tan simple como uno puede creer.
Recientemente, en los medios, debe haber leído sobre la vacuna para la migraña. Veamos qué hay de cierto sobre ello. Desde que Edvinson y Goadsby asociaron el neuropéptido CGRP y sus receptores en la génesis de la migraña, grandes pasos se han dado en el desarrollo de medicinas para el tratamiento de esta enfermedad.
Uno de ellos son los anticuerpos monoclonales. Estos son productos biológicos que actúan bloqueando el receptor o también “deteniendo” al neuropéptido CGRP para que no actúe en el receptor. Son unas inyecciones de autoaplicación en forma subcutánea, para la prevención de la migraña. Se usan una vez al mes y tienen una respuesta muy buena disminuyendo los días y la intensidad de los episodios de migraña en los pacientes. Al ser una inyección de aplicación subcutánea es que se ha popularizado el nombre de “vacuna para la migraña”, cuando stricto sensu, no lo es.
Por el momento, no las tenemos en el Perú, pero sí se pueden conseguir en los países vecinos y traerlas en caso tenga problemas para controlar sus migrañas. Lo que sí tenemos a disposición de los pacientes es una tableta de disolución en la boca llamada Rimegepant. Un estudio realizado recientemente encontró que Rimegepant y Galcanezumab, uno de estos anticuerpos monoclonales, tienen el mismo efecto para prevenir las migrañas en los pacientes. La investigación clínica a disposición del médico y del paciente.
La ciencia avanza a pasos agigantados y es por ello que no sorprendería en un futuro no muy lejano, que podamos tener una vacuna para el tratamiento de la migraña. Por ahora, tenemos más armas que hace 8 años para controlar las crisis. Usémoslas.