En su encuentro con Donald Trump, el presidente Xi Jinping se refirió a la “trampa de Tucídides” y no fueron pocos los que consultaron en la web quién era ese tipo tan tramposo. El líder chino demostró así un conocimiento de la cultura occidental más profundo que el de muchos occidentales. Tucídides, general ateniense desterrado, registró las atrocidades y la gloria de la Guerra del Peloponeso, que duró veintisiete años y determinó la ruina de Atenas y Esparta por igual. Su obra, inconclusa por su muerte, es además una joya como texto literario. El periodo de la guerra, de 431 a 404 a. C., vio la aparición de las grandes voces atenienses de la tragedia, la comedia, la filosofía...
Minimizar la importancia del manejo del BCR es entrar no solo en el terreno de la ignorancia, sino dar una señal alarmante de cómo se pretende manejar la economía en los próximos años.
Segundo historiador (después de Heródoto), Tucídides observó con agudeza que los discursos de los políticos silenciaban la causa real de la conflagración. Esparta detentaba la hegemonía entre las polis griegas, hasta que Atenas emergió como una talasocracia, una potencia marítima. Su aparición provocó la desconfianza, el miedo y por fin el terrorismo en ambos bandos, que arrastraron al conflicto a las otras ciudades-estado, a los escitas (Ucrania) y hasta al Imperio persa. Tal es la trampa: la inevitabilidad de la guerra. Con sevicia, Esparta ejecuta a doscientos prisioneros en Platea; Atenas castiga la neutralidad de Melos, asesina a todos sus varones y vende como esclavos a mujeres y niños. Cuando empezó la Primera Guerra Mundial, Arnold Toynbee pudo decir que esta ya había sido descrita por Tucídides. También durante esa guerra Lawrence de Arabia inventó la teoría de la guerra de guerrillas, que Sun Tzu había propuesto en el siglo V a. C.
Si bien Xi Jinping pudo conocer la “trampa” en la obra de Graham Allison, resulta más sugerente imaginarlo leyendo a un clásico griego. Después de todo, ha fascinado a muchas generaciones. Jacqueline de Romilly tenía solo catorce años cuando lo descubrió y por él decidió dedicar su vida a la profesión de helenista. Tal es la seducción que ejerce Tucídides; así pervierte a sus lectoras. La mejor traducción es la de Gredos, a pesar de algunas malas decisiones, y la peor, sin duda, es la de Cátedra, engendro de Francisco Romero Cruz. Consultar a los clásicos para comprender mejor el presente es un antiguo hábito; la intención de Xi era que la hegemonía tradicional de Estados Unidos aceptara pacíficamente la aparición de una China igualmente poderosa.
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