Se ha anunciado para hoy la proclamación de la nueva presidenta del Perú, al tener el 100% de las actas de votación procesadas; en consecuencia, corresponde ahora al JNE realizar la proclamación. Con este hito se terminaría el proceso electoral para la elección de la plancha presidencial y los diputados y senadores, quienes ya recibieron sus credenciales, y se tendría la composición del Senado y la Cámara y Diputados con sus respectivas Mesas Directivas ya definidas.
Ahora que se da la proclamación final del proceso electoral, ya se puede oficialmente armar el próximo gobierno, donde Keiko Fujimori tiene grandes retos a cuestas, si es que quiere cambiar la historia del fujimorismo en el poder. Se abre una nueva etapa para el Perú, y más allá de las discrepancias y la crítica, se deben respetar los resultados electorales y reconocer la elección de una nueva presidenta para que dirija al país.
Pero, en esta coyuntura, hay que tener legitimidad para gobernar, que va a ser la principal tarea para Keiko Fujimori, en vista del nivel de rechazo que tiene su proclamación como presidenta del Perú. De ahora en adelante, lo que vale es el país y es deber de todo ciudadano contribuir a ese desarrollo, para lo que se requiere respaldo ciudadano, tarea por demás complicada en este escenario de polarización.
Tiene un mes prácticamente para hacer todo el proceso de transferencia; Pedro Castillo tuvo menos de una semana antes de juramentar para empaparse de la situación en la que recibía Palacio de Gobierno. Sobre todo, las carteras ministeriales y las finanzas públicas, que son claves para tener una caja fiscal saludable, a fin de generar la predictibilidad para el impulso de las inversiones, como el de los grandes proyectos mineros que se encuentran a la expectativa para que den el siguiente paso.
Volteemos la página y veamos en perspectiva el futuro del país, a ver si le podemos dar un hándicap para que su gobierno empiece con el pie derecho, pensando siempre en el beneficio del país por delante de cualquier interés subrepticio. Para ello, son determinantes los gestos políticos que podría tener Keiko Fujimori, para abordar los problemas de fondo.
La lucha contra la delincuencia desbordada en las calles tiene que darse fortaleciendo la inteligencia policial y asignando los presupuestos que requieran; la atención a la previsión del fenómeno de El Niño anunciado y una posición clara en contra de la minería ilegal y las economías ilegales deberían ser su bandera, para iniciar con un buen pie este nuevo gobierno.