PUBLICIDAD

La nueva transición y el fin del antifujimorismo

"Paradojas de la vida será la hija de Alberto Fujimori quien podría llevar adelante una nueva transición del pacto y el acuerdo que reduzca la enorme polarización fujimorismo/antifujimorismo".

Imagen
kf
Fecha actualización:
26/06/2026 - 07:00
Escucha esta nota

He escrito aquí en reiteradas ocasiones que para el suscrito, el gran problema de la gobernabilidad en los últimos años ha sido la guerra de religiones y excomulgaciones entre el antifujimorismo y el fujimorismo que —no obstante de algunos— tiene su inicio en la llamada transición luego de la caída del autoritarismo albertista cuando, en lugar de un pacto y acuerdo, el sector “caviar” —predominante en ese momento— desarrolló una política de la revancha con el único objetivo de liquidar los “vestigios del fujimorismo”.

Las imágenes de la revancha fueron aquellas donde el Congreso de aquel 2001 expulsó a tres congresistas fujimoristas como “castigo de la democracia”. Esa “transición de la revancha” es el origen de todo el problema de la gobernabilidad de hoy y no —como algunos señalan—, el denominado “obstruccionismo” de Fuerza Popular en 2016 y en 2021, sin embargo, no se soslayan los yerros del fujimorismo para un acuerdo con el gobierno pepekausa, por ejemplo.

Ahora bien, como todo indica, Keiko Fujimori llegará a ser presidenta luego de varios intentos y tiene entre sus manos la enorme oportunidad de liderar y tutelar una nueva transición. ¿Cómo así? Por paradojas de la vida será la hija de Alberto Fujimori quien podría llevar adelante una nueva transición del pacto y el acuerdo que reduzca la enorme polarización fujimorismo/antifujimorismo, y coloque en su lugar el debate ideológico y programático, así como los problemas de fondo del país. Semejante oportunidad no la tendrá jamás.

Es obvio que esta nueva transición, envuelta con el espíritu del acuerdo, debe desarrollarse con mucho detalle y cuidado, sagacidad de la oportunidad y sentido de la realidad. En ese sentido, la ejecución y la gestión serán clave. Así, Fuerza Popular debe organizar un gabinete técnico/político “conversado” con otras fuerzas políticas como el Partido del Buen Gobierno para evitar que la presentación del nuevo PCM y sus ministros en la Cámara de Diputados se frustre y con ello una primera derrota política.

El nuevo gobierno tiene 100 días para demostrar su capacidad técnica y política, más cuando tenemos el fenómeno de El Niño costero y probablemente uno de los más brutales; el complejo tema de la inseguridad y la minería ilegal. De hacer una gestión medianamente exitosa en estos 100 días, el gobierno podrá encontrar estabilidad y sobre todo un camino encausado. El desafío es organizar una red de operadores políticos, sobre todo en el sur.

La izquierda no va a querer un éxito mediano del gobierno, como tampoco le beneficia a Renovación Popular o al Partido del Buen Gobierno. Si el fujimorismo triunfa, lleva el Estado a los Andes y a las llanuras amazónicas podrá reducir y quizá eliminar el antifujimorismo. La izquierda tiene miedo de que ello ocurra porque sin proyectos ideológicos solo tiene el anti como respirador antificial.

PUBLICIDAD
ULTIMAS NOTICIAS
PUBLICIDAD