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La mezcolanza ideológica en Juntos Por el Perú

"En otras palabras, lo popular es de izquierda (en similar raciocinio cae Vladimir Cerrón, pero los resultados electorales no le acompañan)".

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Columna de Iván Arenas.
Fecha actualización:
01/05/2026 - 07:00
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Contagiada por el pensamiento posmarxista “podemita” español (del partido Podemos), en una reciente entrevista la vocera, ideóloga y posible senadora Anahí Durand nos viene a exponer la mezcolanza ideológica de su partido y nos dice que su proyecto no es de izquierda ni de derecha, sino de “abajo” contra los de “arriba”, la misma lógica de “articulación discursiva” del Podemos español, partido que está a un paso de desaparecer en las próximas elecciones por el abandono del voto obrero y del migrante, su dizque base electoral. Si esta columna hoy menciona a Durand es porque sería la teórica de las líneas maestras del programa y la ideología del partido de Sánchez; del menjunje.

En la entrevista, la posible senadora Durand vuelve a hacer uso y abuso de algunos lugares comunes y categorías políticas “podemitas” como el concepto de “pueblo” (“en el nombre del pueblo”) y nos repite que hay un “pueblo mayoritario” que votó por Pedro Castillo cuando el “sanchismo castillista” apenas ha llegado al 12% (12 de cada 100 votantes). No obstante, eso no interesa porque aquí lo que vale es la “construcción discursiva” y ganar el relato, reconceptualizar las palabras; la hegemonía que le dicen.

Durand abusa del término “pueblo” para referirse al castillismo, acto de confusión que pretende definir el campo de batalla entre pueblo contra las élites, los de arriba y los de abajo. Ella pretende nominar quién o quiénes son el “pueblo” y quién o quiénes son las élites. 

Asimismo, pretende llevarnos a la trampa discursiva de lo “popular”. En las tesis ideológicas de Durand (el “errejonismo” que no es sino el posmarxismo de Laclau), lo popular, es decir, el pueblo llano y sus intereses, sería un “nosotros” necesariamente construido desde la izquierda. En otras palabras, lo popular es de izquierda (en similar raciocinio cae Vladimir Cerrón, pero los resultados electorales no le acompañan).

Las tesis anteriores no son nuevas porque desde el socialismo estructuralista, Matos Mar creyó ver socialismo en las sociedades populares y emergentes; sin embargo, no hay nada más capitalista y promercado que el mundo popular, sobre todo el que proviene desde el sur andino. Porque Puno o Juliaca son inexplicables sin la familia, la propiedad privada (usufructuada a pesar de las comunidades) y el mercado, a veces con un capitalismo voraz y salvaje. 

Si el Perú persiste como nación a pesar de sus políticos, es porque hay una sociedad popular con sus instituciones populares, sociológicamente conservadoras que, en contra de las tesis ideológicas de Durand y de las izquierdas posmarxista, se reafirman en un ethos social y cultural distinto al del intelectual y al del académico.

Durand viene a vender gato por liebre. Con rollos académicos posmarxistas trata de reconceptualizar las categorías, de reposicionar una nueva geografía política entre lo popular/plebeyo de izquierda contra una elite de derecha; entre el castillismo excluido (del poder, el voto y la propiedad) y el fujimorismo elitista.  ¿Flojera intelectual o fe ideológica?

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