Ser líder, o pretender serlo, en un país como el Perú no solo debería requerir de un máximo de decencia, sino también de una gran dosis de docencia. Se trata de enseñar con el ejemplo. Pero eso es lo que menos nos ha dejado la última elección presidencial. Es algo que quizá por cansancio dejamos de exigir, pero no por eso deberíamos asumirlo como la normalidad de nuestra política.
Sobre todo si no queremos choferes de combi pirata poniendo de facto las reglas de la democracia. El líder que cambia su ruta cuando quiere, que se pasa la luz roja para ganar pasajeros, que maneja sin brevete ni SOAT, y que recoge y deja pasajeros al vuelo donde le da la gana no es bueno para construir una política decente y menos para hacer docencia política.
Si has construido un partido político con presencia nacional, si tuviste el respaldo de casi dos millones de votantes en las últimas elecciones, si tienes una representación importante en el nuevo Congreso y si aspiras a tener una agrupación política organizada y activa en los próximos años, no puedes liderarla como si manejaras una combi pirata.
Las reglas democráticas deben respetarse. No buscar meterse contra el tráfico para sacarle la vuelta a quienes te respaldaron con su voto para que seas senador o tirarse debajo de la combi para que los inspectores de la ATU no se lleven al depósito la posibilidad tramposa de volver a ser alcalde de Lima cuando la ley te lo prohíbe.
Hay que predicar con el ejemplo, y Rafael López Aliaga está haciendo todo lo contrario. Actúa como el quimboso del barrio que siempre está buscando sacarle la vuelta a todo en su propio beneficio. Acomoda las reglas de todos para su provecho particular.
Postuló para senador, fue elegido, pero ahora ya no quiere ser senador. Dice que como denunció fraude no puede asumir porque no sería coherente. Deja mal parados al resto de diputados y senadores de Renovación Popular que también denunciaron fraude.
Ahora quiere volver a ser alcalde de Lima cuando la ley se lo prohíbe. Va a postular como teniente alcalde para ser el titiritero del nuevo alcalde si ganan la elección.
Los choferes de combi pirata no le hacen nada bien a la política.