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Jugar también construye futuro

Jugar es esencial para el desarrollo integral de los niños y niñas, y así lo respaldan instituciones internacionales como UNICEF y el Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard.

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Jugar también construye futuro
Existen tres principios clave que permiten a los niños crecer de manera saludable y desarrollar todo su potencial
Fecha actualización:
26/08/2025 - 16:39
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Acaba de pasar el Día del Niño, y con él, una avalancha de reflexiones sobre nuestra responsabilidad como sociedad frente al desarrollo infantil. La mayoría de los mensajes públicos giraron en torno a la salud, la nutrición o la educación, pilares indiscutibles del bienestar de la niñez. Sin embargo, hay un componente igual de fundamental, y muchas veces subestimado: el juego.

Detrás de cada actividad lúdica hay mucho más que entretenimiento. Jugar es esencial para el desarrollo integral de los niños y niñas, y así lo respaldan instituciones internacionales como UNICEF y el Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard.

De acuerdo con la ciencia, existen tres principios clave que permiten a los niños crecer de manera saludable y desarrollar todo su potencial:

1. Relaciones receptivas con adultos.
El desarrollo infantil está profundamente influenciado por los vínculos que los niños establecen con sus cuidadores. Las interacciones cálidas, estables y consistentes no solo construyen confianza, sino que también protegen al cerebro en desarrollo frente a situaciones de estrés tóxico. Cuando estas relaciones faltan o son inestables, el impacto puede ser negativo y duradero.

2. Fortalecimiento de habilidades para la vida.
El juego permite a los niños ejercitar habilidades esenciales como la planificación, el autocontrol, la atención, la flexibilidad y la conciencia social. Y lo hacen de forma natural, en un entorno que los motiva y les permite aprender del error sin consecuencias graves. Jugar es una forma saludable de enfrentarse a retos, resolver conflictos y tolerar la frustración.

3. Reducción del estrés tóxico.
Exponer a un niño a situaciones adversas de forma prolongada puede dejar secuelas emocionales, cognitivas y físicas que afectan toda su trayectoria de vida. Aquí, el juego tiene un rol protector: genera bienestar, fortalece el vínculo con los adultos y ofrece espacios seguros para expresarse, relajarse y sentirse escuchado.

Por todo esto, UNICEF enfatiza que el juego no es un lujo, sino un derecho. Y que promoverlo desde las políticas públicas, los hogares, las escuelas y las comunidades, es un acto de justicia y de desarrollo.

Desde Aporta, trabajamos con familias y actores comunitarios para impulsar entornos que favorezcan este tipo de interacciones, donde el juego es visto como una herramienta poderosa para aprender, vincularse y crecer. Creemos firmemente que garantizar espacios de juego, sobre todo en los primeros años de vida, es una forma concreta de construir bienestar a largo plazo.

Así que sí: jugar importa. Porque un país que entiende la importancia del juego, es un país que apuesta por un futuro con más empatía, más resiliencia y más oportunidades para todos.

 

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