Los militantes y afines de las ochocientos cuarenta y dos (hasta la hora del cierre de esta edición) facciones de la izquierda peruana reclaman, con cada vez más ímpetu que se aumenten los sueldos de los empleados públicos, que se haga más rígida la legislación laboral, que se invierta en infraestructura, que la educación debe recibir un shock de inversiones. Además, la agricultura está en crisis y las centrales gremiales están al borde de un constante patatús.