PUBLICIDAD

Impuestos que no pagamos

 "La falta de recursos se siente en hospitales colapsados, colegios sin mantenimiento, comisarías sin patrulleros y barrios sin agua".

Imagen
colegios
"La evasión no es un gesto de viveza, es una forma silenciosa de empobrecer al país".
Fecha actualización:
23/10/2025 - 13:35
Escucha esta nota

Pagar impuestos no debería verse como una carga, sino como un acto de ciudadanía. Gracias a ellos se financian escuelas, hospitales, agua potable, justicia, seguridad y pensiones. Son el motor silencioso que sostiene al país. Cuando no cumplimos, no perjudicamos a un gobierno: nos perjudicamos todos. Porque el dinero que falta no se traduce en ahorro, sino en aulas vacías, medicinas ausentes y calles que se caen a pedazos.

Las consecuencias están por todas partes. La falta de recursos se siente en hospitales colapsados, colegios sin mantenimiento, comisarías sin patrulleros y barrios sin agua. Cuando el Estado no puede cumplir, los ciudadanos pagan dos veces: con sus impuestos —si los pagan— y con su bolsillo cuando deben cubrir servicios privados. La evasión no es un gesto de viveza, es una forma silenciosa de empobrecer al país.

Lo más grave es que estas prácticas están normalizadas. Pedimos que no nos den factura para “ahorrarnos el IGV”, contratamos trabajadoras del hogar sin registrarlas ni aportar por ellas, cobramos en efectivo para evitar declarar, pedimos recibos en lugar de facturas o no declaramos los alquileres. Incluso evitamos pagar el predial o el impuesto vehicular. En cada uno de esos actos, el país pierde lo que nosotros decimos exigirle: servicios públicos que funcionen.

Luego intentamos justificarlo con un argumento conocido: “no pago porque el Estado no cumple”. Pero ese círculo vicioso nunca termina. Si nadie paga, el Estado nunca tendrá con qué cumplir. Pagar impuestos no es un favor al gobierno de turno, sino una forma de sostener aquello que todos necesitamos. El problema no está solo en los políticos corruptos, sino en millones de pequeños gestos de evasión que erosionan la base del país.

Lo que hacemos y no deberíamos hacer es evadir, celebrar la “viveza” y culpar al Estado de nuestras propias omisiones. Lo que no hacemos y deberíamos hacer es pedir factura, formalizar a nuestras trabajadoras del hogar, declarar ingresos y pagar lo que corresponde. Porque solo cuando todos cumplimos con lo básico, podemos exigir con autoridad lo que nos falta: un Estado que funcione y un país que avance.

TAGS RELACIONADOS
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD