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Diatriba electoral

"Ahora tenemos dos candidatos en segunda vuelta que representan, cada uno a su manera, un futuro oscuro para el país". 

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Fecha actualización:
11/05/2026 - 07:00
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Lo que venimos padeciendo en los últimos diez años —o más— ha sido una andanada de infamias en pro del mercantilismo político, la corrupción y la destrucción de las —ya débiles— instituciones que, en teoría, nos debían representar. Una avalancha de medidas que atentaron contra la democracia, la división de poderes, el equilibrio fiscal, los derechos sociales y el respeto a la población. Hubo que soportar intervenciones de políticos incapaces de articular una oración sin decir incoherencias, nefastas barbaridades o flagrantes mentiras y encima escandalosamente mal dichas. Ahora tenemos dos candidatos en segunda vuelta que representan, cada uno a su manera, un futuro oscuro para el país. Vuelven las frases del “mal menor”, del “cáncer y el sida”, del “no queda otra”, del “es por la patria” y tantas otras mediocridades similares. La peor de todas y que más indigna: “Es por la democracia”. Cuando, durante los últimos 5 o 10 años, la democracia ha sido pisoteada día a día con las centenas de leyes promulgadas, pero que a tantos les daba flojera leer. No, señores, la democracia no se defiende en un par de marchas cada cinco años. La democracia se defiende día a día, aunque dé “flojera”. Si guardaste silencio durante cinco años, todo el bullicio que puedas hacer hoy será completamente inútil. La carrera acabó, el reloj ya se detuvo y tú aún no te enteraste. La derecha fue ridículamente incapaz de impulsar una alianza seria que permitiera mirarla con algo de expectativa, teniendo candidatos para ello. El centro, por su parte, fracasó en articular una coalición sólida que lo llevara a segunda vuelta, pese a contar con candidatos muy interesantes y que, irónicamente, muchos descubrieron después del 12 de abril. Y la izquierda, una vez más, llegó dividida, aferrada al anacronismo político y económico de siempre, y acompañada —cómo no— por la sombra permanente de la corrupción y la anarquía. El resultado… miedo y desesperanza. Se vienen días muy complicados que sacarán lo mejor o lo peor de cada uno. Ya veremos.

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