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Manual para triunfar en las redes sociales

"Las plataformas sociales paralelas exigen el aprendizaje de un idioma distinto según la red en que nos comuniquemos. En algunas hay que creer que los muertos nos están leyendo. En otras lo relevante radica en alardear acerca de lo que se come”.

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(MIDJOURNEY/PERÚ21)
(MIDJOURNEY/PERÚ21)
Fecha actualización:
30/11/2025 - 07:06
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Guía esencial para convertir el vacío existencial en likes

La diversidad del mundo digital obliga a ser políglota. Las plataformas sociales paralelas exigen el aprendizaje de un idioma distinto según la red en que nos comuniquemos. Por ejemplo, en algunas hay que creer que los muertos nos están leyendo, mientras que en otras lo relevante radica en alardear acerca de lo que se come.

El humilde propósito de este manual mínimo es facilitar las formas indicadas de comunicarse en las distintas redes sociales, a fin de reducir la distancia entre lo que somos, lo que creemos ser y lo que necesitamos hacer creer que somos a los demás.

Cada red social es un síntoma. Por eso, nos tenemos que convertir en personas diferentes según la red en que posteamos: En LinkedIn somos triunfadores corporativos. En Twitter, gladiadores caníbales. En Facebook médiums paranormales. Narcisos eternos en Instagram. Adolescentes sin miedo al ridículo en TikTok. Sufrientes discretos en WhatsApp. Veamos las especificaciones básicas según cada red.

A) Cómo postear en LinkedIn:

En esta red todos son CEO de sí mismos. La humildad está abolida y hay que motivar a esa entelequia llamada equipo, pero siempre recordándoles que no serían nada sin nuestro liderazgo.

1. Comienza describiendo un drama corporativo que a nadie le importa:

“Ayer me tocó rescatar a mi equipo de un incendio emocional…”.

2. Continúa con un aprendizaje irrelevante:

“Entonces, comprendí que el liderazgo empieza por hacer una pregunta: y tú, ¿cómo te sientes?”.

3. Amplifica tu papel de manera impúdica:

“Puse todas mis habilidades al servicio de un brainstorming que transformó vidas para siempre”.

4. Agradécete a ti mismo de manera oblicua:

“Gracias, equipo, por creer en mí tal como yo sé que solo ustedes pueden hacerlo”.

5. Termina preguntando algo que a nadie le importa:

“Y ustedes, ¿qué han aprendido de mi aprendizaje?”.

Resultados esperables:

142 likes de gente que no conoces.

31 comentarios al estilo “Excelente, crack”.

Piadoso silencio de quienes te conocen.

 

B) Cómo postear en Twitter:

Aquí los matices no cuentan: o matas o mueres. Versión moderna del Coliseo romano, pero frente a una pantalla. Hay que ser breve y tóxico, por lo que el estándar favorece tres modalidades repetidas: a) La sentencia histérica, b) El insulto con sinónimos, c) El apocalipsis en 280 caracteres. Prueba esto:

1. Identifica el tema del día. Exagera al respecto.

“No puedo creer lo que acabo de ver en un diario: publicidad ¡Vendidos!”.

2. Elige a quién vas a insultar u ofender. Mejor si es uno por uno; rinde más.

3. Si alguien discrepa, contraataca con epítetos clave: facho, caviar, terruño, terruqueador, mermelero, aliancista.

4. Bloquea a tres personas antes de cada comida.

Resultado esperable:

Nada cambia en este mundo.

 

C) Cómo postear en Facebook:

Esta red social ha muerto, pero sus usuarios aún no lo saben. Por eso, es el medio favorito para hablarle a los fallecidos. El post exitoso suele ser una mezcla entre el melodrama doméstico y el ataque pasivo agresivo a alguien que nunca leerá el mensaje. Entre otras cosas, porque está muerto. Funciona así:

1. Chatea con los fallecidos como si tuvieran plan de datos en el más allá.

“Mamita, hoy vi una ardilla en el parque y supe que eras tú cuidándome”.

2. Publica un reclamo público a quien te ignora:

“Hay personas que deberían valorar más a quienes las aman”.

3. El quid pro quo es moneda corriente: responde a todo con un “me importa” aunque no te importe.

Resultado esperable:

Tu tía te deja un like.

 

D) Cómo postear en Instagram:

Uso filtros, luego existo. Escribe como si estuvieras frente a un espejo. Aquí las palabras son un complemento.

1. Organiza tu tiempo: una foto casual supone por lo menos 40 minutos de ajuste de luz,  búsqueda de ángulo preciso y ocultamiento de papada.

2. La leyenda tiene que reforzar la espontaneidad:

“Aquí, siendo yo”.

3. Siempre existe la variante emocional a manera de Plan B:

“Sanando. Poquito a poco”.

4. Forma extrema de llamar la atención es el selfi con los ojos húmedos:

“Hoy fue el día en que entendí todo”.

Resultado esperable:

4 DMs de gente que quiere follar.

0 interesados en tu proceso.

 

E) Cómo postear en TikTok

El requisito indispensable para prosperar en esta red es dejar la dignidad de lado, como Martín Vizcarra. Las ideas son innecesarias, manda el ritmo. Escribe poco y baila mucho. No hay más ciencia.

F) Bonus track: gestiona tus estados de WhatsApp.

Es el último refugio del dolor discreto. Olvida los que vienen de fábrica (“en el cine”) y escribe uno que pondrías en la pared de un baño público. Algunas alternativas variadas:

1. Cita parte de una canción que denote sufrimiento velado:

“No hay nadie más que pueda darle vida a este corazón” [1]

2. Recurre indiscriminadamente a frases románticas crípticas:

“Yo sé lo que te di. Y tú lo sabes también”.

3. Fotos de atardeceres o a contraluz invitan a la conmiseración temporal.

Resultados esperables:

Lo ve tu ex y siente alivio de la que se libró.

Lo ve tu ex y te ignora.

Sufres por partida doble.

---0---

Ahora sí, es hora de aprovechar las redes al 120%.

¡Vamos con todo, equipo!

 

[1] Un Finde (Ke Personajes)

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