¿Cómo era posible tanta diferencia? Después de todo, el caché de la orquesta debía de ser el mismo. Y, si el aforo del Teatro Municipal de Santiago es similar al del Gran Teatro Nacional (unas mil quinientas butacas), ¿por qué allí una platea valía casi cuatro veces menos que en Lima? ¿Son tan elevados los impuestos a los espectáculos en el Perú? ¿Por qué se cargan tanto los costos? En cualquier caso, está claro que, dado que los gastos operativos de un auditorio de esta categoría son altos, no tiene sentido programar espectáculos tan caros si no se cuenta con subvenciones que permitan poner las entradas a precios razonables. De otro modo, lo único que se promueve es una elitización de la cultura. Y ese no es el rol que le corresponde al Gran Teatro Nacional.