Las madres, en todas sus formas (mamás, abuelas, nanas, tías, etc.) cumplen un rol fundamental en nuestro país. Digo esto porque lamentablemente vivimos en una sociedad con mucha ausencia paterna. Esto hace que muchas madres —que ya tienen un rol esencial para la humanidad— estén sobrecargadas. En los tiempos modernos se le suma además la autorrealización, las mujeres quieren ser profesionales, en hora buena, porque también son extraordinarias en el campo laboral.
Ahora bien, todas estas exigencias, sobretodo la crianza, ¿implica que debas renunciar a ti misma o dejarte en segundo lugar? Yo pienso que no. Veo a muchas mujeres que sienten culpa por pedir espacio y tiempo propio. Sienten que hay una expectativa demasiado elevada sobre sus deberes, algo así como "sino estás trabajando tienes que estar todo el tiempo libre cuidando a tus hijos". También está el asunto del trabajo doméstico, independientemente de si trabajan o no, los hombres sienten que los quehaceres del hogar son más responsabilidad de la mujer. Eso genera una carga mental a veces abrumadora.
Criar y contener son compatibles con ser amiga, mujer, artista, deportista, o lo que quieras ser. Así como el casarse no debe implicar necesariamente renunciar a la independencia económica y a la realización personal, el tener hijos (que es una bendición y una responsabilidad) no tiene que anular tus pasiones.
Una mención adicional para "la madre tierra" (o la madre naturaleza) que también contiene, entrega, y sana. Y ustedes madres de carne y hueso, hagan lo mismo que la madre tierra; pongan límites, defiéndanse, exprésense. No se dejen anular.
Mi respeto y gratitud a las madres y a todos aquellos que cumplen funciones maternas.