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Retos para el nuevo gobierno

"El Perú necesita varias reformas (electoral, política, judicial y de la regionalización, entre otras), pero haría bien en postergarlas hasta lograr los consensos necesarios para aprobar buenas leyes", sostuvo el economista Felipe Morris. 

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"Su mayor reto (de Fujimori) no será formar un gabinete, sino construir confianza, porque en la primera vuelta, obtuvo apenas el 18% de los votos válidos. Aunque logró una mayoría en la segunda vuelta, este resultado no constituye un cheque en blanco.
Fecha actualización:
23/06/2026 - 06:35
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Ya es un hecho consumado que Keiko Fujimori será la próxima presidenta del Perú. Es razonable asumir que ya se trabaja en la conformación del gabinete y en la definición de las prioridades del nuevo gobierno. Sería deseable que ese equipo refleje una visión amplia del país. Los desafíos que enfrentamos son demasiado complejos para ser abordados desde una sola cantera política; además, tendrá una oposición que no le dará tregua. Por ello, la importancia de convocar a profesionales competentes, indistintamente de su perfil político, cuya principal credencial sea la capacidad de gestión.

Sin embargo, su mayor reto no será formar un gabinete, sino construir confianza, porque en la primera vuelta, obtuvo apenas el 18% de los votos válidos. Aunque logró una mayoría en la segunda vuelta, este resultado no constituye un cheque en blanco. Esto la obliga a escoger bien sus batallas y a concentrarse en enfrentar los principales problemas que aquejan al país, resistiendo la tentación de intentar hacerlo todo a la vez. 

El Perú necesita varias reformas (electoral, política, judicial y de la regionalización, entre otras), pero haría bien en postergarlas hasta lograr los consensos necesarios para aprobar buenas leyes. Hoy enfrentamos una crisis de gobernanza. Los ciudadanos estamos preocupados por la inseguridad, los hospitales deficientes y la incapacidad del Estado para resolver problemas básicos. Por ello se debe enfatizar la reconstrucción de la capacidad de gestión del Estado. 

Los primeros meses serán decisivos. Los nombramientos, las prioridades y los resultados iniciales marcarán la percepción de todo el quinquenio. La primera prioridad debe ser la seguridad ciudadana. La delincuencia, las extorsiones y el crimen organizado se han convertido en la principal preocupación de millones de peruanos. Ninguna estrategia de desarrollo será sostenible mientras la población viva con miedo. La segunda debe ser la mejora de la calidad de las instituciones públicas, especialmente en salud, educación, programas sociales y servicios públicos. El desafío no es tener un Estado más grande, sino uno que funcione mejor.

La tercera prioridad debe ser la infraestructura. El Perú mantiene enormes brechas en carreteras, puertos, saneamiento y conectividad. Invertir en infraestructura significa mejorar la calidad de vida, elevar la productividad y crear oportunidades de desarrollo. Y en sus primeros meses tendrá que organizar los esfuerzos para enfrentar el Fenómeno de El Niño.

Una cuarta prioridad debería ser la eficiencia del gasto público. Durante años se han multiplicado programas y obligaciones de gasto sin una adecuada evaluación. El nuevo gobierno debe revisar el gasto público y reducirlo donde se están desperdiciando recursos. Asimismo, debería apoyarse en un sólido equipo jurídico para revertir normas que han debilitado la responsabilidad fiscal y comprometido recursos públicos sin sustento técnico suficiente, incluso presentando demandas de inconstitucionalidad.

La historia reciente demuestra que ganar una elección es mucho más fácil que gobernar con éxito. La legitimidad de un gobierno se construye día a día mediante resultados. El gran reto de Keiko será ganar la confianza de los peruanos, y hacerlo pronto. Solo así podrá obtener el respaldo y consensos necesarios para implementar las reformas que el país necesita.

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