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Familia del fútbol

La diversidad de orígenes es hoy una característica de numerosas selecciones nacionales. Futbolistas nacidos en un país, con padres o abuelos procedentes de otro, pueden representar a distintas federaciones de acuerdo con las normas de elegibilidad de la FIFA.

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Familia del fútbol  columna de valentin ahon
Fecha actualización:
05/07/2026 - 15:45
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La migración africana, especialmente desde países como Argelia, Senegal, Camerún, Costa de Marfil o Marruecos hacia Europa ha transformado el fútbol del continente. Francia, Inglaterra, Bélgica y los Países Bajos cuentan hoy con numerosas figuras de ascendencia africana, una realidad que refleja décadas de movimientos migratorios, vínculos históricos y oportunidades deportivas.

Este fenómeno encuentra explicación en varios factores: el legado colonial y poscolonial, la búsqueda de mejores condiciones de vida, el crecimiento de comunidades inmigrantes en las grandes ciudades europeas y la creciente globalización del mercado del fútbol. Los clubes invierten cada vez más en la identificación temprana de talentos, mientras que muchos jóvenes encuentran en el deporte una posibilidad de mejora.

Sin embargo, surgen situaciones como la de Michael Olise donde no se aplicaría una coherencia migratoria. Su papá es nigeriano y su mamá inglesa, pero de padres argelinos. Se radicaron muy poco tiempo en Francia y cambiaron después su residencia en Londres donde finalmente nació el futbolista. Nadie de su familia es oriunda de Francia. Pero juega allí por el nexo argelino de su progenitora. La historia dice que Argelia fue colonia francesa desde 1830 hasta 1962. Y a diferencia de otros territorios, Francia la integró como un departamento de ultramar donde se asentó una gran población europea. Suficiente para que Olise se ponga a las órdenes de Didier Deschamps.

La diversidad de orígenes es hoy una característica de numerosas selecciones nacionales. Futbolistas nacidos en un país, con padres o abuelos procedentes de otro, pueden representar a distintas federaciones de acuerdo con las normas de elegibilidad de la FIFA. Esa realidad es consecuencia de un mundo cada vez más interconectado y no una excepción. En el Mundial de 2026 varias selecciones presentan plantillas con una importante proporción de jugadores nacidos fuera del país, mientras que otras conservan equipos integrados exclusivamente por futbolistas nacidos en su territorio como Colombia, Brasil, Austria, República Checa, Suecia, Arabia Saudita y Sudáfrica. Ambas situaciones reflejan historias nacionales diferentes y modelos distintos de formación deportiva.

Marruecos constituye uno de los ejemplos foráneos más visibles. 19 de sus 26 futbolistas inscritos nacieron fuera de sus fronteras. Es más, el equipo que capitanea Hakimi salió a la cancha con 11 jugadores que no nacieron en Marruecos. Y hay 5 jugadores que conocieron por primera vez Rabat antes de iniciarse el mundial. Lejos de ser una anomalía, ello responde a la extensa diáspora marroquí establecida en Europa durante las últimas décadas. Curazao, uno de los equipos que llegaron al mundial por obra divina, tuvo veinticinco jugadores nacidos fuera en su lista oficial. Solo uno nació en la isla posiblemente porque sus padres pasaban vacaciones allí. Para muchos un exceso.

Más que hablar de una "africanización del fútbol europeo", conviene entender el fenómeno como el resultado de los movimientos migratorios y de la historia compartida entre Europa y África. El fútbol se convierte así en un espejo de las transformaciones demográficas, sociales y culturales del mundo contemporáneo.

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