Una especie más, entonces, entre las tantísimas que pasaron por el paisaje terrenal. Otras, que ya no están o aún nos acompañan, muestran conductas y hasta mentes no radicalmente distintas de las nuestras. Procesos cognoscitivos igualmente sofisticados a los que creíamos únicos del homo sapiens e, incluso, grados variables de consciencia, identidad y hasta moralidad.