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Es mi aliado, pero no sé nada 

“El viraje de Sánchez no es estratégico, es cínico. En primera vuelta, sus discursos sobre expropiaciones y el asedio al BCR fueron espejos de la retórica de Humala". 
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Columna de Andrés Romaña.
Fecha actualización:
05/05/2026 - 07:00
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En el debate presidencial de 2006 hubo una frase que definió el encuentro. Ante la mención del Andahuaylazo y el asesinato de cuatro policías, un impulsivo Ollanta Humala intentó deslindar de su hermano: “De eso responderá mi hermano”, dijo, en un evidente lavado de manos. Alan García, con ironía, arremetió: “Soy su hermano, pero no sé nada”.

Hoy, veinte años después, la historia se repite: Antauro Humala vuelve a ser negado. Esta vez, Roberto Sánchez y su equipo de campaña buscan torpemente deslindar del sentenciado por homicidio, luego de que el etnocacerista propusiera nacionalizar la industria, recuperar Arica y Tarapacá por la vía armada, y cuestionara al presidente del Banco Central, Julio Velarde.

El viraje de Sánchez no es estratégico, es cínico. En primera vuelta, sus discursos sobre expropiaciones y el asedio al BCR fueron espejos de la retórica de Humala, con quien ha compartido tarima. Además, hay una foto de ambos celebrando el 20.° aniversario del Andahuaylazo, donde se asesinó a policías. Entonces, evidentemente no es una ruptura, sino un distanciamiento electoral. Si Humala fuese prescindible para Sánchez, este habría anunciado que el etnocacerista no integrará su eventual gobierno. Sin embargo, Antauro asegura que le ha ofrecido ser ministro de Defensa; incluso, en un mitin, el candidato presidencial anunció que el sentenciado liderará la política de seguridad en su gobierno.

En entrevista con Perú21, Humala afirmó que JP y el nacionalismo coinciden en que, para combatir la inseguridad ciudadana, se debe “incorporar a las rondas campesinas y a los reservistas”. Incluso habla de “ir más allá” y “darle todas las facilidades (…) para que se arme legalmente vía Sucamec”. Precisamente, en el plan de gobierno de Sánchez se habla de crear un “poder popular” que es el “pueblo organizado”. Según ese documento, este poder popular también tendría facultades de seguridad ciudadana.

Lo que narra Antauro es espeluznante para cualquier ciudadano. Los ronderos (afines a Pedro Castillo) y los reservistas (afines a Humala) no solo tendrían facultades policiales, sino que incluso estarían armados. Es decir, una policía política al servicio del Gobierno, como fue el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos en la URSS de Stalin o la Gestapo en la Alemania de Hitler.

Queda expuesto que Sánchez no puede romper con Antauro porque lo necesita para implementar su plan. En ese sentido, creer que el candidato se ha moderado es una ingenuidad que raya en la irresponsabilidad.

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