La creatividad, iniciativa y tesón por el mundo de los negocios fue materia de análisis en los ámbitos académicos y de emprendimiento digital en el centro del Perú, gracias a la cordial invitación de la promoción Benjamín Graham de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional del Centro del Perú.
La región Junín se ubica a media tabla en el ranking de competitividad, aunque ha habido notables mejoras durante los últimos tres años, principalmente en los sectores salud y educación. Como en otras regiones, los principales desafíos van por el lado de fortalecer la institucionalidad.
El buen desempeño económico de la región se refleja en un notable descenso de la pobreza, la que a 2025 se ubica en 13.5%, sí, la mitad del promedio nacional (25.7%). Si bien en nuestro país el apoyo del Gobierno a los emprendedores es claramente insuficiente, un factor clave para el emprender es el entorno de negocios. Es decir, es más factible emprender en un entorno en que el país está creciendo —pues eso potencia las ventas y la competencia entre los negocios—; la inflación está bajo control —lo que se traduce en el mantenimiento del poder de compra de los consumidores y esto, a su vez, ayuda a que el crecimiento de las ventas sea sostenido en el tiempo—; las cuentas fiscales están presionadas, pero bajo control (en términos de déficit fiscal cercano al de economías disciplinadas y el más bajo ratio de deuda pública/PBI de la región), lo que junto con una política monetaria en postura neutral gestionada por el BCRP ayuda a que el costo de financiamiento de los emprendedores sea accesible, y finalmente las cuentas externas se encuentran en superávit, siendo uno de los tres países de la región que ostentan esa condición, lo que se refleja en un tipo de cambio estable, haciendo que los costos de importación sean predecibles. Es reconocido que el sol peruano es la moneda más estable de América Latina.
Este panorama macroeconómico refleja que el Perú es económicamente viable bajo las reglas actuales. Si bien hay margen de mejoras, el foco principal y desafío para la próxima administración es apuntalar la viabilidad social, es decir, brindar oportunidades para que las personas puedan desarrollarse. Un muy buen punto de inicio es la infraestructura básica —caminos, carreteras, aeropuertos, hospitales, colegios— con foco en el interior del país. La reducción de la pobreza en el Perú es viable con políticas que promuevan un buen entorno de negocios, como se observa en la región Ica, con solo 4.5% de pobreza.