Estamos en la tormenta perfecta. Mire usted, estimador lector. Crisis de inseguridad, Niño costero, corte en el suministro de gas, sobre todo vehicular, crisis institucional porque según el Jurado Nacional de Elecciones no hay dinero adicional para cubrir el enorme costo electoral, un Congreso en campaña y un Ejecutivo limitado en el tiempo y la pericia política que va a pedir el voto de confianza. De fondo, las elecciones presidenciales cuyo primer round es “un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma”.
Hay un país político, formal, que está en campaña electoral, y hay otro Perú estresado por la política y los políticos; un país cansado y sin ganas de ir a votar. Si el voto no fuese obligatorio habría un gran ausentismo, no lo dude. Y allí radica el principal desafío de los políticos: cómo volver a reconectar la política y las elecciones (que cansa y agota) con ese país que observa la parafernalia sin inmutarse.
El mercado espera el informe, la encuesta o la predicción. Quiere saber quién será el “nuevo Castillo” y preparar a los “espíritus animales” para que no los tome con los pantalones abajo, como se suele decir. Desde el 15 de marzo en adelante se verá con mayor claridad quién viene desde abajo. Pedro Castillo llegó a lomo de caballo.
Pero quizá vengan dos o tres. Miren ustedes las encuestas. Roberto Sánchez avanza, pero también el APRA. El fujimorismo resiste y así lo hará. Si usted mira bien son partidos organizados. Podemos, con la entrada de Urresti, se juega sus últimas cartas; y Grozzo tiene una estrategia que se asoma a las redes, pero no es un “hombre de redes”. López-Chau cada vez más se parece a Verónika. Todo está por hacer. Desde el 15 de marzo en adelante empezaremos a ver quién viene de jinete.
Pero hay otro Perú cuya paciencia es resiliente. Es el Perú de los minerales críticos, del oro, estaño, zinc y el cobre. Mucho cobre todo. Esta semana concluyó el PDAC en Canadá. Nuevamente, Julio Velarde viajó a decirle a los mineros internacionales que el Perú es todavía un país serio a pesar de la política y los políticos. Pero además estos días empieza la Cumbre Escudos de las Américas, donde el Perú gobernado por el excomunista José María Balcazar no ha sido invitado. José Jerí sí lo fue, pero francamente no vale la pena continuar. Trump hablará de libertad, seguridad, pero también de minerales críticos, cárteles de las drogas, migración e inseguridad. ¿Se acuerdan de la Alianza de Libre Comercio para las Américas? Esta es un ALCA pero sin mercados.
Elecciones, incertidumbre energética, cambios de clima, Trump y su llamado, guerra en el “pivote estratégico” oriental. La cosa no viene fácil.