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El masivo costo de la sinrazón

"Los aranceles de Trump representan un alejamiento dramático de la visión económica que Estados Unidos ha promovido durante décadas”.

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(Midjourney/Perú21)
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Fecha actualización:
06/04/2025 - 07:05
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¿Qué puede explicar que el presidente de la nación más poderosa del mundo haya decidido aplicar una política pública que costará billones de dólares a su propio país y que es incluso impopular entre su electorado? Esta es la pregunta que el mundo entero se formula hoy.

En una pomposa ceremonia muy al estilo de Donald Trump, el presidente norteamericano presentó el martes su plan de imposición de tarifas, en lo que él mismo calificó como la “declaración de la independencia económica de Estados Unidos”. Sosteniendo un cartel de un metro de alto con la lista de principales países afectados, Trump anunció las tasas arancelarias que serán aplicadas a cada uno desde este mes.

El plan en cuestión plantea un arancel universal base de 10% (que es el que aplica a Perú), así como aranceles específicos más elevados, llamados “recíprocos”, que aplican a unos 60 países. En algunos casos la tasa es cercana al 50%, como para Camboya, Vietnam o Sri Lanka. En el caso de China —principal origen de las importaciones norteamericanas— se ha impuesto un 34% que se añadirá al 20% ya existente, resultando en una tasa final de 54%.

Como consecuencia de este plan, según la revista The Economist, la tasa promedio efectiva que Estados Unidos aplica al total de sus importaciones se ha elevado de alrededor de 2.5% a 30%, algo que la propia revista británica ha calificado como “pura locura”.  

Los efectos del anuncio se sintieron en todos los rincones del mundo, empezando por Estados Unidos. Ahí, el índice S&P500 —que agrupa a las principales 500 compañías que listan en bolsas norteamericanas— cayó esta semana 9.1%, la peor caída desde el inicio de la pandemia en marzo de 2020. Algunas acciones emblemáticas, como las de Apple (muy dependiente de insumos chinos), retrocedieron hasta 9% el día del anuncio. El precio global del cobre cayó 4.5% y el del petróleo ha tocado su nivel más bajo en cuatro años.

Los impactos sobre indicadores bursátiles y precios de algunas commodities son solo el anticipo del masivo efecto que esta medida tendrá sobre Estados Unidos. Según la Universidad de Yale, el costo anual para un hogar promedio será de U$3,800 y, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el impacto agregado sobre el PBI será de alrededor del 1%. Aunque esto puede sonar a poco, en términos monetarios equivale a unos U$280,000 millones.

Además de su costo, los aranceles de Trump representan un alejamiento dramático de la visión económica que Estados Unidos ha promovido durante décadas, marcada por el impulso a la integración comercial y el libre intercambio entre países. Y resultan también contradictorios con uno de los ejes de la visión del propio Trump: la reducción de impuestos. ¿Qué son los aranceles sino impuestos a la importación que deben ser pagados por los propios consumidores? Así, en la práctica, esta imposición de aranceles representa la más grande elevación de impuestos en la historia de Estados Unidos.

¿Cuál podría ser la motivación de Trump? ¿Tendrá acaso la intención de congraciarse con el electorado? La data parece contradecir esa hipótesis. De acuerdo con una encuesta realizada por Wall Street Journal en los días previos al anuncio del martes, un 54% de electores se oponía a la implementación del plan arancelario.

Una posibilidad es que Trump pretenda usar los aranceles como una medida de presión para conseguir concesiones no-económicas de otros países. Esto es en buena cuenta lo que sucedió con México tras la primera amenaza de aranceles, luego de la cual la Administración Sheinbaum, a cambio de una postergación de la medida, se comprometió a desplegar soldados a su frontera para combatir la migración ilegal y el tráfico de drogas.

Hay quienes, como el senador demócrata Chris Murphy, tienen explicaciones más maquiavélicas. Según Murphy, la real intención de Trump es facilitar su plan de perpetuarse en la presidencia, obligando a las grandes corporaciones norteamericanas (que son un gran actor político en Estados Unidos) a acercarse a pedir excepciones a cambio de apoyo público o financiamiento electoral.

En cualquier caso, ninguna razón parece buena o suficiente para explicar el masivo daño que Trump ya ha causado en los bolsillos de los norteamericanos y del mundo entero. ¿Podrá sostenerse la sinrazón?

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