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El juego de Nieto 

"Por otra parte, Nieto consideró que este gesto para con Castillo serviría para generar una reconciliación con el 50% que no votó por Keiko".

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Fecha actualización:
21/07/2026 - 07:02
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El excandidato presidencial Jorge Nieto ha generado revuelo al sugerirle a Keiko Fujimori que Pedro Castillo afronte sus procesos fuera de Barbadillo para que haya una “reconciliación” en el país. No obstante, el político veterano omite que Castillo ya ha sido sentenciado por el golpe de Estado. Entonces, no se trata de un político solamente investigado, sino que está cumpliendo condena por el peor crimen contra la democracia: haberse proclamado dictador. 

Por otra parte, Nieto consideró que este gesto para con Castillo serviría para generar una reconciliación con el 50% que no votó por Keiko. No obstante, el líder de Buen Gobierno incurre en un error de lectura. El apoyo al candidato castillista apenas alcanzó 12% en primera vuelta. Es ilógico pensar que todos los que votaron por Roberto Sánchez en segunda vuelta reivindican a Castillo, al igual que creer que quienes optaron por Fujimori en el balotaje son fujimoristas. 

Es cierto que el castillismo representa a un sector de la población, pero que está sumamente lejos de ser la mayoría. En ese sentido, su libertad o salida de Barbadillo por motivos políticos no es un activo para el nuevo gobierno, sino que, al contrario, reforzaría el discurso victimista del golpista, quien asegura que está secuestrado. 

Jorge Nieto ha comprendido que la oposición está descabezada: Sánchez no logra convocar marchas; López Chau no tiene más protagonismo que el de un parlamentario; y Belmont parece no tener mayor influencia en su bancada. En este escenario, el excandidato de Buen Gobierno busca posicionarse como el líder de la oposición. Es por ello que extiende sutilmente el ramo de olivo a la izquierda con una figura inviable: sacar a Castillo de Barbadillo, pero no mediante un indulto. 

La presidenta electa no debe perder el tiempo pensando en Castillo, a quien se le busca posicionar como si fuese un Mandela, cuando no es más que un golpista investigado por corrupción. Lo que le da poder al exmandatario es precisamente que se continúe hablando de él, cuando hay temas mucho más importantes como El Niño y la inseguridad. 

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