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El futuro de la IA ya no cabe en la Tierra

"Mientras los costos en la Tierra aumentan, la infraestructura computacional mira hacia el espacio", manifestó el economista César Burga

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"El próximo gran centro de datos podría no construirse en la Tierra, sino comenzar a orbitar alrededor de ella", indicó el economista.
Fecha actualización:
05/07/2026 - 08:48
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En mi artículo anterior1 comenté sobre la icónica colocación inicial (IPO) del 4% de las acciones de SpaceX en la bolsa NASDAQ de Nueva York. Como todo IPO, el proceso estuvo acompañado de un interesante prospectus2 donde se explica la visión, misión y plan de negocios de la empresa. El mencionado documento contiene información fascinante sobre lo que la empresa desea hacer hacia adelante. 

SpaceX está desplegando una estrategia de negocios que incluye el desarrollo, en simultáneo, de: i) cohetes para el transporte de personas y carga al espacio; ii) satélites de baja órbita; iii) conectividad global por Internet (Starlink); y iv) inteligencia artificial (xAI).

En este artículo quiero centrarme en el último tópico. Sabemos que la inteligencia artificial (IA) está transformando la economía mundial. También sabemos que detrás de cada conversación con ChatGPT, cada imagen generada por IA o cada nuevo medicamento descubierto existe una infraestructura gigantesca y poco visible: los centros de datos. Allí se almacenan y, sobre todo, se procesan los enormes volúmenes de información que alimentan a los modelos de IA.

Su crecimiento ha desencadenado una de las mayores olas de inversión de la historia. Durante los próximos años se destinarán alrededor de US$3 trillones a centros de datos, redes eléctricas, sistemas de refrigeración y conectividad. OpenAI, SoftBank, Oracle y MGX impulsan Stargate, un programa de hasta US$500,000 millones; Meta desarrolla el gigantesco campus Hyperion en Luisiana; xAI expande Colossus en Memphis; mientras Amazon, Microsoft y Google construyen nuevos complejos en distintos estados.

Sin embargo, el éxito de la IA empieza a tropezar con límites físicos. Los centros de datos consumen enormes cantidades de electricidad, grandes áreas de terrenos y sofisticados sistemas de refrigeración. En varias zonas de Estados Unidos ya enfrentan la resistencia de personas preocupadas por el impacto sobre el paisaje, el agua, la disponibilidad de energía y el costo de la misma.

Por ejemplo, un reciente artículo de The Economist3 describe cómo Ohio vive simultáneamente un boom de inversiones y un creciente rechazo a los nuevos centros de datos. La paradoja es evidente: la tecnología que promete impulsar la próxima revolución económica comienza a enfrentar restricciones precisamente en la infraestructura que la hace posible.

Y es precisamente aquí donde el prospectus de SpaceX plantea una posibilidad inesperada: ¿Y si el próximo gran centro de datos no se construyera en la Tierra?

Por ahora parece ciencia ficción, pero esa posibilidad forma parte de la estrategia de SpaceX. Al respecto, la empresa hizo un anuncio realmente extraordinario. Mencionó que buscará desplegar infraestructura computacional en el espacio (orbital), incluyendo satélites dedicados al procesamiento de inteligencia artificial y, en una visión de largo plazo, la fabricación de estos sistemas en la Luna.

La lógica es la siguiente: mientras los centros de datos terrestres compiten por electricidad, agua y suelo, una infraestructura en el espacio podría aprovechar energía solar casi permanente, reducir la presión sobre las redes eléctricas y crecer sin las restricciones que hoy enfrentan las instalaciones en la Tierra.

Los desafíos técnicos siguen siendo enormes: disipar el calor en el vacío, proteger los equipos de la radiación y transmitir cantidades masivas de información con tiempos de respuesta suficientemente rápidos. Aparte, claro está, del costo resultante de hacer los centros de datos en el espacio vis-a-vis el costo de hacerlos en la Tierra. Hoy, construir los primeros sería muchísimo más caro que los segundos. Pero los costos de lanzamiento de cohetes al espacio siguen cayendo, mientras que los costos de electricidad, agua y suelo continúan aumentando. Si ambas curvas llegan a cruzarse, lo que hoy parece imposible podría convertirse en un negocio perfectamente racional.

¿Le suena a ciencia ficción? Claro que sí. Pero también lo parecía, hace apenas unos años, que miles de satélites llevaran Internet de alta velocidad a cualquier rincón del planeta. Y que el costo de lanzar cohetes espaciales llevando satélites, carga y personas sea sustancialmente menor a los costos que tenía la NASA.

Como se indica al inicio de este artículo: se están invirtiendo enormes cantidades de dinero en centros de datos que permitan sostener el crecimiento exponencial de modelos que usan IA y las bases de datos que lo permiten. La pregunta es si los próximos seguirán construyéndose sobre la Tierra… o tal vez, en 10 o 15 años, comenzarán a orbitar alrededor de ella. El tiempo lo dirá. 

 

 

 

1https://peru21.pe/opinion/la-increible-historia-de-spacex-por-cesar-burga-rivera/

2https://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1181412/000162828026036936/spaceexplorationtechnologi.htm

3https://www.economist.com/business/2026/06/23/americas-data-centre-backlash-puts-the-ai-boom-at-risk 

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