En la vida cotidiana de los peruanos, pocos indicadores generan tanta atención como el tipo de cambio. Hoy mucha gente se pregunta por qué ha bajado tanto y cuál será su trayectoria el próximo año. Una pregunta natural, puesto que el tipo de cambio impacta decisivamente en la economía de familias y empresas de muchas maneras.
Un tipo de cambio alto encarece las importaciones, afecta los costos de producción a través de los insumos importados y presiona la inflación, pero a la vez beneficia a exportadores y sectores que reciben ingresos en dólares. Uno más bajo reduce los precios de bienes importados, mejora la posición de las empresas endeudadas en dólares y ayuda a contener la inflación, aunque puede restar competitividad a los sectores exportadores cuyos precios están fijados en dólares.
Para entender por qué el tipo de cambio ha venido experimentando una caída tan significativa es importante primero entender cómo se determina su valor. Para ello, conviene recordar que el tipo de cambio no es sino un precio más de la economía —el precio del dólar— y, por lo tanto, este fluctuará según la oferta y la demanda. Su valor bajará cuando la cantidad de dólares en la economía (la oferta) se incremente y subirá cuando esta se reduzca. Similarmente, el tipo de cambio se elevará cuando la demanda por dólares de familias y empresas suba, y caerá cuando esta baje.
Lo que ha sucedido en los últimos meses en Perú está vinculado principalmente a una mayor oferta de dólares. Ello consecuencia de un incremento del precio de los bienes que el Perú exporta, con énfasis en el oro y el cobre, que este año alcanzaron niveles históricamente altos. Esto significa que, por cada onza de oro exportada, llegarán al Perú más dólares.
Otro elemento tiene que ver con factores externos. Concretamente, con la reducción de las tasas de interés en Estados Unidos. Esto hace que las inversiones en ese país se vuelvan menos atractivas (porque pagan menores tasas) y por ende lleva a que los dólares busquen otros mercados que ofrezcan mejores rentabilidades, entre ellos, el Perú.
Por el lado de la demanda, también ha habido movimiento. Principalmente, una mayor confianza en la economía nacional —a pesar de la inestabilidad política—, lo que lleva a que las familias peruanas confíen más en el sol y en las alternativas de ahorro e inversión que ofrecen. Esto significa que la demanda por dólares como depósito seguro de valor se reduzca.
Estos son los elementos fundamentales que han llevado a que el sol cotice hoy en alrededor de 3.36, su valor más bajo desde 2020.
Ante esta situación, el Banco Central de Reserva ha intervenido en el mercado para evitar una caída aún más pronunciada. Esto para mitigar los impactos que la volatilidad cambiaria puede generar en familias y empresas, pero también por un elemento vinculado a la inflación, cuyo control es el principal objetivo del BCR. Sucede que un tipo de cambio bajo, a través del menor precio en soles de las importaciones, reduce la inflación. Y, si bien la inflación elevada no es deseable, tampoco lo es una inflación muy baja (o una deflación), puesto que ello tiende a enfriar la actividad económica.
Ante esta situación, el BCR ha venido comprando dólares, lo que incrementa su demanda, y así se reducen las presiones a la baja. Solo este viernes, el ente emisor compró $157 millones en una sola operación, y es previsible que lo siga haciendo en los próximos días.
La pregunta evidente es qué puede esperarse en 2026. Aunque no es posible hacer predicciones con total certeza, existe cierto consenso respecto de que, por lo menos en los primeros meses, el nivel se mantendrá o podría incluso bajar ligeramente. Esto explicado por la previsible continuidad en el incremento del precio de nuestros productos de exportación (principalmente el oro) y también por la persistencia de tasas de interés bajas en Estados Unidos.
En el lado contrario, una fuerza que podría empujar el tipo de cambio al alza es la incertidumbre que traerán las elecciones de abril. Recordemos que, tras la llegada de Pedro Castillo al poder, el precio de la divisa llegó a los 4 soles. ¿Pasará algo similar? Imposible saberlo.
Lo que sí podemos saber es que la situación del Perú, comparada con otros países de la región, es mucho más estable en materia cambiaria, sin devaluaciones drásticas, tipos de cambio fijos insostenibles o escasez de dólares. Y, por eso, debemos estar agradecidos.