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Disquisiciones sobre la pituquería

“Lo que tenemos ahora como supuestos ‘pitucos’ son la mayoría producto de un reacomodo post-Velasco, hiperinflación alanista y ‘fujishock’’’

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aldpo
Fecha actualización:
09/07/2026 - 06:38
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Un amigo me pregunta por el origen de la pituquería limeña. De verdad, originalmente “pantiguda” hay muy poca porque los que eran los nobles virreinales fueron casi todos saqueados y expulsados por el odiador Bernardo de Monteagudo, la mano derecha de San Martín que acabaría después asesinado cuando regresó a Lima con Bolívar (se especula con que Sánchez Carrión estuvo detrás de su apuñalamiento y que después Bolívar envenenó a Sánchez Carrión por considerar que ya le era peligroso).

Monteagudo, que era un argentino muy resentido social que se hacía retratar escondiendo su verdadero fenotipo, exilió entre 4 mil y 10 mil españoles que vivían en Lima, dentro de una población capitalina en esa época de unas 60 mil almas. Súmesele eso a los aproximadamente 5 mil prorrealistas que murieron en el sitio del Real Felipe y ya se pueden imaginar la cantidad de habitantes —mayoritariamente caucásicos— que perdió Lima, entre ellos muchos nobles (quedaron muy pocos, como los Pardo o los Aliaga) y, lo peor aún, la mayor parte de la burocracia estatal. Por eso el Perú arrancó casi sin Estado (y con muy poca población de origen europeo), salvo los militares (funcionarios públicos al fin y al cabo), los que degeneraron en “warlords” que guerrearon por la presidencia por décadas. La mayor parte de la supuesta pituquería antigua criolla (apodada pomposamente “la oligarquía”) nace décadas después, primero con el guano y luego con el algodón y el azúcar y la minería, entrando posteriormente a finanzas, importaciones 
y bienes raíces.

O sea, eran criollos “normalitos nomás” que hicieron dinero antes que el resto. En el trayecto se les sumarían inmigrantes extranjeros, mayoritariamente europeos humildes de cuna, que “harían la América”. Velasco les caería a ellos (y al resto) como un meteorito destructor en 1968. Las cartas se repartirían de nuevo y lo que tenemos ahora como supuestos “pitucos” son la mayoría producto de un reacomodo post-Velasco, hiperinflación alanista y “fujishock”.

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