Visitamos la apacible, encantadora y fresca ciudad de Quillabamba, capital de la provincia de La Convención —Cusco—, llamada la ‘ciudad del eterno verano’, en el marco de la realización del Congreso Regional de Estudiantes de Economía organizado por primera vez por los estudiantes de la Universidad Nacional Intercultural de Quillabamba.
El evento contó con la asistencia de casi 700 estudiantes de Economía de distintas universidades del Perú. Se realizaron actividades académicas con ponencias de destacados economistas (Zenon Quispe —BCRP—, Yuri Fernández —MEF—, Jose Oros —Colegio de Economistas Cusco—, Abel Gonzales —Colegio de Economistas del Perú—, Manuel Barrón —Universidad del Pacífico—, Washington Zeballos —Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann—, Marcos Timaná —Universidad Nacional de Frontera— y quien redacta esta columna), concursos de investigación y debates económicos sobre temas como el impacto del gas de Camisea en el desarrollo económico, la descentralización como herramienta para reducir desigualdades, y la inestabilidad política como obstáculo al crecimiento potencial, donde las delegaciones participantes demostraron uso apropiado de datos, análisis, argumentación teórica y capacidad efectiva de comunicación y persuasión. La interculturalidad fue una característica especial del evento, con participaciones en idiomas quechua, asháninca, machiguenga e inglés.
La ciudad luce festiva, pues julio es el mes de aniversario de la provincia de La Convención con la realización de diversos eventos artísticos, pasacalles y ferias gastronómicas. Es un destino que no siempre está en el radar para vacaciones, pero, qué duda cabe, debe promoverse su inclusión, pues es una ciudad muy atractiva, ordenada, limpia, goza de un clima seco y de una población muy amable.
Sin embargo, Quillabamba también refleja las necesidades por las que atraviesan otros muchos destinos turísticos de nuestro país: la falta de una adecuada infraestructura vial —hay tramos de la carretera Cusco-Quillabamba aún inconclusos y con derrumbes que no han sido retirados—, infraestructura hotelera limitada, pero sí modernos establecimientos gastronómicos. Ayudaría retomar el proyecto de aeropuerto intermedio de Quillabamba, inicialmente pensado para avionetas y helicópteros con capacidad de 30 a 50 pasajeros, reduciendo el tiempo de cinco horas que toma ir desde el Cusco.
Quillabamba cuenta con recursos del canon gasífero y un potencial turístico y económico importante, con atractivo para la inversión privada —se evalúa la construcción de un centro comercial—, que sirva de palanca para el desarrollo social de la provincia de La Convención.