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COVID: ¿fenómeno natural, error o accidente?

"Lo único cierto hasta ahora es que la pandemia se originó en la China. La teoría más difundida sostiene que un virus de origen animal mutó y saltó a los humanos en un mercado de animales vivos". 

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"Está la hipótesis de la fuga de laboratorio, por un error o accidente de experimentación. ¿O quizás, intencionalmente?" (@photo.gec)
Fecha actualización:
29/01/2025 - 10:09
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La CIA ha causado revuelo al concluir “con baja confiabilidad” (¿?) que la pandemia de COVID “probablemente” se originó en un laboratorio. No es serio hacer una afirmación así de grave sin la debida contundencia ni el peso de la evidencia. Además, es irresponsable porque aviva la conspiranoia y echa leña al jaloneo político izquierda-derecha, progre-conserva, EE.UU.-China. A menos que esa sea la intención de Trump y su improbable Secretario de Salud RFK.

Por ello, vale la pena hacer el ejercicio de reevaluar lo que sabemos. Lo único cierto hasta ahora es que la pandemia se originó en la China. La teoría más difundida sostiene que un virus de origen animal mutó y saltó a los humanos en un mercado de animales vivos. Quienes saben de evolución, ecología, virología y epidemiología saben que este origen natural es altamente probable.

Por otro lado, está la hipótesis de la fuga de laboratorio, por un error o accidente de experimentación. ¿O quizás, intencionalmente? Durante la pandemia, gran parte de la comunidad científica rechazó esta tesis para no prestarse a teorías de la conspiración ni alimentar discursos anticientíficos. Su principal argumento —en mi opinión, insuficiente— era que no había evidencia de manipulación, basado en los sistemas conocidos de experimentación con coronavirus. Sin embargo, quienes saben de ingeniería genética, biología molecular y biología sintética saben que hoy es perfectamente posible diseñar y construir ácidos nucleicos, proteínas, virus y células artificiales, así como generar mutaciones y clonar cualquier ser vivo a voluntad.

Siempre me llamó la atención cómo muchos se apresuraron a descartar la teoría de la fuga de laboratorio aduciendo falta de evidencia, cuando ya se sabía de la existencia de un laboratorio BSL4 en Wuhan, dedicado a la experimentación con coronavirus. Después de todo, como decía Carl Sagan, la ausencia de evidencia no implica evidencia de ausencia. Tarde o temprano, la ciencia avanza y la evidencia llega.

No sorprende que China haya rechazado la teoría de la fuga, pues se haría automáticamente responsable del peor genocidio de la historia. La OMS se alineó más bien a esta postura, y ciertamente no ayudó en nada la ligereza de Trump ni el negacionismo chino.

Hoy la CIA investiga las circunstancias en las que se inició el primer brote epidémico, pero aquí falta hacer algo muy importante, para lo que la CIA no está preparada: reconstruir la manipulación experimental que habría dado lugar al virus que causó la pandemia. Eso nos daría las certezas que aún no tenemos.

Las dos teorías del origen del virus no son mutuamente excluyentes; en realidad podrían ser hasta complementarias. A seguir el tema con atención, sobre todo ahora que EE.UU. le regala a China espacios tan importantes como la OMS y la ayuda al desarrollo. 

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