PUBLICIDAD

Con los ojos vendados

"El que tenga denuncias, podrá negarlo, el que no las tenga deberá ahora conformarse con decirlo, y en tiempos de desconfianza la palabra no alcanza."

Imagen
Fecha actualización:
20/09/2025 - 07:10
Escucha esta nota

La Policía Nacional decidió reservar por cinco años sus bases de denuncias, aquellas que dan la posibilidad de revisar si quienes buscan un cargo público habían acumulado denuncias en el pasado. Con esta decisión, esa información queda fuera del alcance justo cuando el país se prepara para nuevas elecciones.  

Hasta ahora, la prensa y las organizaciones podían solicitar esa información para contrastar discursos con hechos. No era un mecanismo perfecto, pero servía para dar contexto a la trayectoria de los candidatos. Una denuncia no define una culpabilidad, pero abre preguntas legítimas que necesitan responderse. Esa posibilidad se pierde. Lo que debía estar en la luz se traslada a las sombras, y en las sombras la política peruana ha aprendido a moverse con ventaja.  

La primera consecuencia es la pérdida de contraste. No se podrá diferenciar entre una versión interesada y un dato comprobado. Sin registros accesibles, las denuncias se transforman en rumores que circulan sin filtro. En ese terreno la sospecha pesa más que la evidencia, y las campañas sucias encuentran espacio para crecer. Lo que antes podía verificarse en un documento oficial se convierte en un intercambio de acusaciones, imposible de aclarar ante la ciudadanía.  

El que tenga denuncias, podrá negarlo, el que no las tenga deberá ahora conformarse con decirlo, y en tiempos de desconfianza la palabra no alcanza. La decisión de la PNP golpea tanto a quienes tienen cuentas pendientes como a quienes no las tienen. El efecto es una opacidad general que beneficia al ruido.  

El peso de esta medida se siente aún más en el contexto electoral actual. Ninguno de los favoritos logra superar un porcentaje alto de respaldo. El electorado está fragmentado, las dudas superan a las certezas y la confianza en los candidatos es débil. En una contienda abierta, donde nada está decidido, contar con información clara sobre los antecedentes debería ser lo mínimo. Sin esa transparencia, los ciudadanos tendrán que elegir entre opciones que se presentan sin que nadie pueda revisar con rigor su historia.  

Cada sombra nueva sobre la información pública erosiona la legitimidad del proceso. Tener elecciones con legitimidad cuestionada no construye estabilidad, prolonga la desconfianza. Una elección sin ventanas abiertas no ilumina el camino. Apenas obliga a avanzar a tientas, con la incertidumbre como única compañera y con la sospecha como único horizonte. 
 

TAGS RELACIONADOS
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD