En nuestra ciudad, sin embargo, en vez de escuchar hablar de propuestas de esta naturaleza, lo que tenemos son las poco creativas declaraciones del alcalde de Lima, quien piensa que es un buen legado dejarle a la ciudad viaductos elevados con una inversión de 1,300 millones. No solo no se permite salir de un discurso dañino y caduco, sino que anda repitiendo su cantaleta tal y como hizo con los 60 puentes metálicos modulares inventados y de los que no se sabe más.