¿Qué le atrae de China?Dos cosas: Primero, la calidad humana de su gente, al menos de la que yo he conocido. Es gente acogedora, simpática, transparente, generosa, amiga. Segundo, su cultura, la que fui descubriendo poco a poco. Le cuento una anécdota: soy autodidacta, he aprendido el chino por mi cuenta. Un día tuve un problema y fui a buscar a un colega chino. Él me dijo que, por ser de una provincia, no conocía muy bien el mandarín, pero llamó a su hijo de 10 años… y este nos dio la lección. Entonces, el profesor me dijo una frase de Confucio: "Si camino con dos personas, al menos una tiene que ser mi maestro". Fue una tremenda enseñanza. Allí comprobé que la necesidad es la madre de la ciencia (ríe). Y, desde entonces, con más énfasis empecé a preguntar y preguntar para ver cómo era ese universo llamado China.