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La torta de la IA: ¿en qué piso puede entrar el Perú?


"Países con sectores productivos relevantes pueden usar la IA para elevar su productividad sin necesidad de convertirse en potencias tecnológicas”.

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Inteligencia artificiAL
"La 'torta' de cinco pisos de la IA. Entender este concepto es clave, en especial para los países en desarrollo, de tal manera que puedan identificar cómo subirse a la ola de IA".
Fecha actualización:
08/03/2026 - 07:00
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En el Foro Económico Mundial 2026 (Davos, Suiza), Larry Fink (CEO, BlackRock)* le preguntó a Jensen Huang (CEO, NVIDIA)** si la inteligencia artificial (IA) era una burbuja. La respuesta fue directa: no estamos ante una moda que pasará, sino ante el mayor despliegue de inversión en infraestructura industrial de la historia, comparable a la electrificación masiva del siglo XX o a la construcción de las autopistas interestatales en Estados Unidos.

Las principales empresas tecnológicas en Estados Unidos (Amazon Web Services, Microsoft, Meta, Alphabet/Google, NVIDIA) están invirtiendo más de US$650,000 millones anuales y se proyecta que la inversión acumulada supere los US$7 trillones hasta 2030.

Para explicar este despliegue de infraestructura, Huang utilizó una metáfora simple: la “torta” de cinco pisos de la IA. Entender este concepto es clave, en especial para los países en desarrollo, de tal manera que puedan identificar cómo subirse a la ola de IA.

El primer piso es la energía. Sin electricidad abundante, estable y competitiva no existe inteligencia artificial a escala. Los nuevos centros de datos consumen enormes cantidades de energía, muchas veces equivalentes a las de una ciudad de tamaño mediano. Esto implica generación, transmisión y estabilidad regulatoria. Aquí hay una primera oportunidad para economías emergentes con recursos energéticos: convertirse en proveedores confiables de infraestructura eléctrica.

El segundo piso es el hardware: chips y sistemas de cómputo de alto rendimiento, capaces de procesar millones de datos en paralelo. Es la parte más visible y donde compiten las grandes potencias tecnológicas. No todos los países podrán participar aquí. Huang señaló que estar en este piso no es indispensable para capturar valor en la economía de la IA.

El tercer piso es la infraestructura física de centros de datos. No se trata de edificios llenos de computadoras. Hablamos de subestaciones eléctricas, sistemas avanzados de refrigeración, redes de ultra alta velocidad y conectividad internacional. Construir y operar estos centros requiere inversión, ingeniería y mano de obra especializada. Países con energía competitiva y estabilidad jurídica pueden atraer este tipo de infraestructura regional.

El cuarto piso son los modelos de inteligencia artificial: los algoritmos entrenados con grandes volúmenes de datos. Es el nivel que suele atraer más atención. Sin embargo, Huang subraya que una gran parte del valor económico no se genera en los modelos, sino en las aplicaciones que transforman sectores productivos.

El quinto piso está conformado por las aplicaciones. Es allí donde la IA transforma sectores productivos: minería inteligente, agricultura de precisión, logística optimizada, salud digital, educación personalizada. Es en esta capa donde la tecnología se convierte en productividad.

Este análisis del ecosistema de la IA debería aclarar la perspectiva para los países en desarrollo. La pregunta no debería ser si podemos fabricar el chip más avanzado del mundo. La pregunta debería ser: ¿en qué piso de la torta podemos participar con ventajas reales?

Según Huang, muchos países emergentes tienen oportunidades claras en el primer y tercer piso: energía e infraestructura. Si ofrecen electricidad competitiva, estabilidad jurídica y conectividad adecuada, pueden atraer centros de datos regionales. Eso genera inversión, empleo técnico y cadenas productivas.

Pero la oportunidad más estratégica, según Huang, está en el quinto piso. Países con sectores productivos relevantes pueden usar la IA para elevar su productividad sin necesidad de convertirse en potencias tecnológicas. Esto es el desarrollo de la tecnología que puede generar saltos de eficiencia mucho mayores que intentar competir en la frontera del diseño de chips.

Huang enfatizó que hay, además, una dimensión poco discutida: el capital humano técnico. El despliegue de infraestructura digital demanda electricistas, técnicos en refrigeración industrial, especialistas en redes y operadores de infraestructura crítica. No todo es con programadores. Una política agresiva de educación técnica puede convertir esta ola tecnológica en empleo formal de calidad.

Finalmente, los datos se convierten en un activo estratégico. Países con información sectorial valiosa (geología, biodiversidad, clima, recursos naturales) pueden desarrollar aplicaciones especializadas basadas en su propio conocimiento.

La conversación entre Fink y Huang fue, en realidad, una discusión sobre dónde se generará el valor en la próxima década. La pregunta para el Perú es si tendremos la visión para participar en esa ola.

Tomando el análisis de Huang como referencia, el Perú tiene las condiciones para participar en este proceso:

i) En el piso 1: podemos ser proveedores relevantes de energía a través de un mix de hidro, solar, eólica y con respaldo de gas y baterías de almacenamiento. En este sector, estamos siendo testigos del desarrollo y arranque de varios proyectos privados en el Perú. Pero es necesario hacer el análisis entre la demanda que se podría generar y la oferta que deberíamos atraer. Pienso que Proinversión, el MEF, el MEM y el sector privado pueden interactuar activamente en este proceso.

ii) En el piso 3: si aseguramos energía competitiva + permisos ágiles + conectividad de Internet de alta capacidad hacia el exterior, podemos atraer la construcción de centros de datos regionales. ¿Y por qué no? Algunas empresas “hyperscalers” (Amazon Web Services, Microsoft, Google, Oracle) ya los están construyendo en Brasil, Chile, México y Colombia.

iii) En el piso 5: aplicar la inteligencia artificial especialmente en los sectores económicos donde tenemos ventajas competitivas; agroexportación, gestión hídrica, minería y logística. Esto ya se está dando a través de varias empresas privadas en el Perú. Pensemos en cómo escalar y diseminar este esfuerzo para convertirlo en un incremento sostenido de la productividad de nuestra economía en su conjunto.

Esto no es una discusión tecnológica. Es una decisión de política económica. Y los países que entiendan en qué piso pueden entrar primero serán los que capturen el valor de la nueva economía de la IA.

 

*BlackRock es el fondo de inversión privada más grande del mundo; al final de 2025 administraba activos por alrededor de US$14 trillones.
**NVIDIA se dedica a brindar servicios en la nube, centros de datos, sistemas integrados, tarjetas gráficas, redes, software, entre otros. Actualmente es la empresa con la mayor capitalización de mercado en la Bolsa de Nueva York: US$4.4 trillones.

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