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Manual para ser odiado por tu familia

“Como sé que todos los lunes lee esta página, a manera de manual detallaré por qué no la queremos ver nunca más”.

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carlos galdós
Fecha actualización:
22/06/2026 - 07:00
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Mi tía Eldita me llama por teléfono y, furiosa, lo primero que me dice antes del acostumbrado “¿aló?” es:

—Me acabo de enterar de que tu primo Richard se ha casado. Han invitado a toda la familia menos a mí, y me tengo que enterar por terceras personas de esto.

Hago un breve silencio y pienso si será adecuado decirle a esa señora de 85 años el lugar que, con mucha dedicación, ha logrado ocupar en la familia. No vaya a ser que le dé un infarto de la impresión, no vaya a ser que se deprima, no vaya a ser que genere un lío consanguíneo más, no vaya a hacerme yo luego responsable de una desgracia.

—¿Qué? ¿No tienes nada que decirme? ¿Te quedas mudo? ¿Te comieron la lengua los ratones?

Digamos que el tono y la forma de esas tres últimas preguntas me llegaron un poquito a la punta del cohete, así que decidí ponerle fin a su enigma y responderle sin anestesia.

—Lo que pasa, tía, es que no te han invitado porque eres la más odiada de la familia y parece ser que es en lo único en lo que hay consenso familiar absoluto. Caes mal.

Así que aprovecharé la oportunidad para contarles a ustedes cómo es que mi “querida” tía logró ocupar ese lugar. Y de paso, como sé que todos los lunes lee esta página, a manera de manual detallaré por qué no la queremos ver nunca más ni en pintura en ningún evento, llámese bautizo, matrimonio, velorio, divorcio, cumpleaños, etcétera.

MANUAL PARA GANARTE EL ODIO FAMILIAR

1. CONVIÉRTETE EN EXPERTO EN LA VIDA DE LOS DEMÁS

No importa que tu propia vida parezca el guion de “Mi amor, el guachimán” (o sea, una mierda). Tu misión es opinar sobre la vida ajena sin que nadie te lo pida. Opiniones, además, llenas de envidia.

Mientras menos te consulten, más debes intervenir.

2. HAZ PREGUNTAS QUE PAREZCAN DE INTERÉS, PERO EN REALIDAD SON AUDITORÍAS

¿Y para cuándo te casas?

¿Y para cuándo los hijos?

¿Y para cuándo otro hijo?

¿Cuándo bajas de peso?

¿Y hasta cuándo vas a estar sin trabajar?

¿Y por qué nunca te hemos visto con enamorada o enamorado?

3. COMPARA CONSTANTEMENTE

Nada fortalece más un vínculo que recordarle siempre al otro que existe una mejor versión de él.

—Tu primo sí terminó la carrera.

—Tu hermana sí ayuda.

—Tu hermano sí llama.

—El hijo de la vecina sí saluda.

—Tu exesposa sí cocinaba.

4. CONVIERTE CADA REUNIÓN FAMILIAR EN UN JUICIO ORAL

Sé el Domingo Pérez de la familia.

Investiga.

Interroga.

Presiona.

Pregunta huevadas.

Obtén confesiones.

¿Quién está ganando más?

¿Quién engordó?

¿Quién se separó?

¿Quién está medicado?

¿Quién se peleó?

¿Quién perdió el trabajo?

No dejes de hacer preguntas hasta que logres convertir la reunión en un episodio de investigación criminal.

5. JUSTIFICA TUS BRUTALIDADES DISFRAZÁNDOLAS DE SINCERIDAD

—Yo solo digo la verdad.

No.

No dices la verdad.

Disparas opiniones que nadie te pide como si fueras un mono con metralleta.

La sinceridad sin empatía es crueldad.

6. RECUERDA ERRORES DEL PASADO EN MOMENTOS INOPORTUNOS

En la graduación de un sobrino, recordarle a tu hermano:

—¿Te acuerdas cuando te botaron de la universidad?

O cuando un familiar está anunciando un nuevo negocio, momento ideal para recordar ese emprendimiento que quebró hace diez años.

El progreso familiar es algo que no concibes.

Tu misión es tener siempre a la mano el expediente más oscuro que nos haga recordar su peor versión.

7. HAZTE LA VÍCTIMA PROFESIONAL

Cuando alguien te reclame algo, responde con un:

—Todo siempre es mi culpa.

—Nadie me entiende.

—Nunca hago nada bien para ustedes.

—Yo soy la mala.

Voltear la tortilla sobre el daño que causaste para convertirlo en el daño que te están causando a ti.

8. DA CONSEJOS QUE NADIE TE PIDE COMO SI FUERAS BUDA, FREUD Y WARREN BUFFETT

No interesa si tu vida está incendiándose.

Tú aconseja nomás.

Hazlo siempre.

A todos.

Sin que te tiemble la lengua.

Sobre dinero, pareja, crianza, salud, trabajo y felicidad.

9. NUNCA PIDAS PERDÓN

Aunque haya evidencia.

Aunque estés equivocado.

Aunque existan audios, chats, conversaciones y videos.

Así se abra el cielo y baje Dios a decir que te equivocaste.

Jamás pidas disculpas.

Más bien di:

—Si te sentiste mal, no fue mi intención.

Lo que en cristiano significa:

“No pienso hacerme responsable de nada”.

10. CONVIERTE TUS EXPECTATIVAS EN OBLIGACIONES

Si tú esperabas algo, el otro tenía la obligación de hacerlo.

Si no lo hizo, entonces es un traidor, un ingrato, un malagradecido.

11. NUNCA ACTUALICES TU IMAGEN DE NADIE

Tu hijo tiene 35 años, pero tú te sigues refiriendo a él como si tuviera nueve.

Tu hermana cambió.

Tu pareja evolucionó.

Tu padre maduró.

No interesa.

Tú sigue refiriéndote a ellos desde su versión del pasado.

No hay cosa que genere más distancia que ignorar quién es alguien hoy.

12. COMPITE POR EL SUFRIMIENTO

Cuando alguien te diga que está cansado, minimízalo y dile que tú estás más cansado porque tú sí trabajas.

Si alguien te dice que está preocupado, duplica la apuesta y dile que tú estás peor porque los tuyos sí son verdaderos problemas.

No acompañes a nadie en sus emociones.

Más bien compite.

13. CONVIERTE EL AMOR EN UNA DEUDA

—Después de todo lo que yo he hecho por ti, mira cómo me pagas.

Deja bien en claro que para ti el amor es una inversión.

Que tus vínculos son tu AFP emocional.

Y que, obviamente, los vas a cobrar con intereses.

14. INVADE TODOS LOS LÍMITES

Pregunta sin permiso.

Opina sin autorización.

Revisa teléfonos.

Exige explicaciones.

Abre cajones en casa ajena.

Entra sin tocar.

Y siempre bajo la concepción de que entre la familia no debe haber intimidad.

Uno tiene derecho a atravesar cualquier espacio como un camión.

15. SÉ INCAPAZ DE CELEBRAR

Siempre encuentra el defecto.

La amenaza.

El huequito.

No vaya a ser que los demás se sientan orgullosos de sí mismos y eso te ponga en desventaja.

16. TEN SIEMPRE LA RAZÓN

Desarrolla la obsesión por ganar siempre todas las discusiones antes que cuidar el vínculo.

17. USA EL PASADO COMO HERRAMIENTA DE INVALIDACIÓN

Cada conversación incómoda decórala con una efeméride del fracaso de esa persona.

El archivo de cuando lo hizo mal debe estar siempre disponible para bajarle la llanta.

Tía Eldita, aunque no lo creas, el amor por ti probablemente siga disponible ahí para cada uno de nosotros.

No es que de la noche a la mañana nos despertamos un día y dijimos todos:

—Odiemos a esa vieja de mierda.

Aunque has hecho méritos, tampoco es así.

Lo que nos ha pasado es que hemos dejado de sentirnos seguros contigo.

Dejaste de ser ese lugar al que provoca volver.

Yo también te quiero.

A pesar de tu último comentario sobre mi esposa:

—Pobrecita esa chica, todavía no se ha dado cuenta con quién se ha metido. Seguro viene de una familia disfuncional, como Carlos Enrique.

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