-El Perú acaba de revolucionar la medición de coeficiente intelectual (IQ). Ya no será necesario el examen tan completo de Wechsler para medir la inteligencia. Basta con que alguien responda que votó por Belmont para inmediatamente saber que esa persona tiene un IQ entre 70 y 79 puntos (retraso mental).
-Porky tiene que salir a defender con todo su posición de escolta en esta elección, que está claro que la poderosa caviarada no quiere como sea que pase a la segunda vuelta y están a apostando a Nieto como su paladín o a Sánchez como Plan B. Un conteo tan lento y con movimientos de tramo final ya es sospechoso. “La calle” no es solo de exclusividad de la izquierda. Es que es impresionante lo extrañamente “inútil” que puede ser la ONPE, que a la hora de escribir esta columna aún no haya llegado al 80% del conteo nacional y no sepamos quien clasificó con Keiko para la segunda vuelta. ¿Estos de la ONPE solo trabajan de verdad de vez en cuando y no puede ni siquiera hacer una labor decorosa? No solo han gestionado una elección tan desastrosa que, cosa inédita y medio ilegal, han tenido algunos que votar al día siguiente, sino que un 30% de las mesas de Lima recién se constituyeron después de las dos de la tarde. Díganme si hechos así no van a impactar en una elección y generar dudas, por más que el adulón de Tuesta o sus amigos caviares de la ONG IDL salgan a defender a Corvetto (¿Este es un inútil redondo o algo más?). Corvetto hace rato que no debería liderar la ONPE.
-El cobarde de Carlos Álvarez no ha tenido la hombría de seguir en la política y abandona la escena cuando más se tiene que pelear contra la amenaza de la izquierda. No solo es un irresponsable que no quiso unir fuerzas desde la derecha, sino un acomplejado resentido social dada la respuesta que me dio. Si una amenaza como Sánchez pasa a la segunda vuelta va a ser responsabilidad de este payaso remedador, como también de Espá, que fue otro que debió aunar fuerzas en la última semana.