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¡Ay!, el Metropolitano

“El próximo gobierno (…) ojalá entienda que el transporte público también es una política fundamental. Cada viaje inseguro es una amenaza cotidiana para millones de personas”.

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metropolitano
(Foto: ANDINA)
Fecha actualización:
24/05/2026 - 08:00
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Quiero empezar esta columna aclarando que el Metropolitano es un servicio clave en la capital y no solo debería continuar operando, sino que debería ampliar su cobertura y extender su servicio. 

Sin embargo, no podemos aceptar un nuevo choque en el Metropolitano. En esta ocasión con más de 40 heridos tras una colisión entre tres buses en plena Vía Expresa. Antes ocurrió en el puente México y en la estación Andrés Reyes. Si uno es una situación ocasional, tres más parecen un patrón. Y es que cuando los siniestros empiezan a repetirse, la pregunta que nos hacemos es: ¿qué está pasando con el sistema?

Es tentador buscar respuestas rápidas. Culpar al conductor. A la imprudencia. A una falla puntual. Pero los sistemas complejos rara vez colapsan por una sola razón. Colapsan por acumulación: flotas envejecidas, infraestructura que opera bajo presión, demanda creciente, estrés laboral, contratos rígidos, renovación postergada y decisiones políticas que nunca le atinan. 

El Metropolitano moviliza a muchísimas personas cada día. Es una pieza crítica de Lima. Sin embargo, varios buses llevan más de 15 años operando y la renovación anunciada sigue enfrentando obstáculos financieros y contractuales. Ni qué decir de que este servicio se encuentra aún en preoperación, pues no han terminado de construir la infraestructura completa.

Esta situación es de absoluta responsabilidad de la ATU. Si bien es esta entidad la responsable de exigir a los operadores privados que gestionen el servicio de manera apropiada, no podemos olvidar que la ATU necesita más recursos para cumplir el mandato que se le ha encargado. En el Perú solemos pedir autoridad cuando hay crisis y luego negarle recursos cuando toca fortalecerla. Después nos sorprende que las instituciones reaccionen en lugar de prevenir.

Pero, además, teniendo en cuenta todo el alboroto que causan los proyectos viales sin sentido que ejecutan desde la capital, quizá esta autoridad también deba administrar la red de vías de Lima y Callao. De esa manera, podrán tener una real gestión integrada del transporte y el tránsito en la ciudad, sin interferencias ni caprichos de terceros.

El próximo gobierno tendrá que atender muchas urgencias en seguridad, economía y salud, solo por citar algunos ejemplos. Ojalá entienda que el transporte público también es una política fundamental. Cada viaje inseguro es una amenaza cotidiana para millones de personas. Cada siniestro erosiona la confianza en lo público. Cada retraso en modernizar sistemas termina pagándose en tiempo perdido, estrés o, aún peor, con vidas.

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