La política te enseña. Si no por las buenas, a golpes. En la gestión Villarán aprendí lo bueno, malo y feo de la política y luego, como regidor de oposición de Castañeda, me acostumbré a convivir con campañas de demolición, amenazas y calumnias. Desde entonces no he podido celebrar ningún logro personal o profesional, pues estos eran siempre manchados con difamaciones. No mentiré: han sido años violentos, que he intentado llevar de la mejor forma posible.