Es ya un lugar común decir que el Perú se acerca a las elecciones generales con enorme incertidumbre, que hay tantos partidos en contienda como números en un juego de ruleta. Pero la verdad es que, si bien hay muchas dudas, también hay algunas certezas.
Para empezar, es probable, aunque no seguro, que uno de los dos punteros en la intención de voto —Rafael López Aliaga y Keiko Fujimori— llegue a la segunda vuelta. Pero es también muy probable que la demanda mayoritaria por un cambio lleve a la segunda vuelta un candidato nuevo, es decir a alguien que nunca haya postulado a las elecciones presidenciales.
Es una certeza que López Aliaga y Fujimori son más fuertes en Lima que en el interior del país, donde la mitad del electorado permanece indecisa o declara que piensa votar en blanco o viciado. También es una certeza que el voto identitario ha sido una tendencia en las últimas elecciones, especialmente en el ámbito andino. La duda es quién será esta vez el candidato capaz de atraer a esos electores.
Es una certeza que la inseguridad ciudadana será un factor clave en la decisión del voto. Muchos electores están angustiados por el avance de la extorsión y el crimen organizado. La demanda por un líder que ponga orden, incluso con “mano dura”, está muy extendida. La duda está en quién capitalizará esa imagen. Hay tres generales retirados en campaña, con destacadas hojas de vida y conocimientos de estrategia e inteligencia. En teoría, alguno de ellos debería tomar ese espacio, pero hasta ahora ninguno lo logra.
Es una certeza que la corrupción es la otra gran preocupación de la ciudadanía. Produce indignación. En consecuencia, se buscan candidatos íntegros, con una trayectoria intachable. No hay muchos, pero los hay. Sin embargo, ninguno ha logrado hasta ahora posicionarse como el líder de la integridad, con un plan creíble para combatir la corrupción.
La economía no va mal. El país crece y no hay inflación. La mayoría espera escuchar planes para acelerar el crecimiento y facilitar el emprendedurismo. A los candidatos que han defendido el modelo estatista cubano o venezolano les costará convencer a muchos. Los peligros mayores ahora son el populismo demagógico y los defensores encubiertos de las economías ilegales.
Es una certeza que la campaña se jugará en redes sociales. Hasta el momento, quienes están invirtiendo más en TikTok, Facebook y otras redes son José Luna y López Aliaga. A pesar de ello, aún no logran crecer de manera notoria su intención de voto. La duda es si tanta inversión les dará resultados o si algún otro candidato llamará más la atención en el mundo digital.
Es una certeza que ningún partido tendrá mayoría propia en el Congreso. Y que, con las nuevas reglas, el control del Senado —que no podrá ser disuelto— será clave. Se requiere un presidente capaz de generar alianzas para asegurar la gobernabilidad.
Es una certeza que el bienestar de los peruanos sería mucho mayor si el Estado funcionase mejor. Gracias al crecimiento económico que impulsa la inversión privada formal, el Estado tiene cada vez más recursos. Sin embargo, la educación y la salud no mejoran; la seguridad y la justicia están cada vez peor; el número de obras públicas paralizadas es cada vez mayor. Se requiere un presidente capaz de convocar a los mejores técnicos para mejorar la gestión pública. La duda es si alguien así logrará ser
elegido.