-No voy a calificar de idiotas a los caviares que votaron por Nieto en las últimas elecciones. Total, son caviares y es lógico que voten por alguien que piense igual y que incluso sirvió a su heroína Susana Villarán. Pero sí son definitivamente unos idiotas —y siderales— aquellos que no eran caviares y que votaron por Nieto pensando que era un ‘moderado’, un ‘centrista’, un ‘derechista light’, etcétera, y que ahora lo han visto aliarse a la extrema izquierda de JPP y el rojerío de López-Chau. Nieto es el típico sociólogo rojimio, que alguito se había moderado desde el rojerío de su juventud, pero que había demostrado su caviarismo al asesorar al villaranismo. Y después fue la cuota caviar del gobierno de PPK, ese que le vendió su alma a la caviarada para llegar al poder. Encima de idiotas, estos votantes no caviares de Nieto son indignos: el ‘suicidado’ José Miguel ‘Budián’ Castro confesó que a Nieto le habían pagado US$129,000 con dinero de las corruptas constructoras brasileñas Odebrecht y OAS. ¡Solo más idiotas e indignos que estos electores nietistas no caviares son los votantes de una cosa como Belmont!
-Reitero que me parece una tontera volver al bicameralismo: no creo que ni la actuación ni la producción en el Legislativo vayan a ser sustantivamente mejores, sobre todo desde la Cámara Baja (diputados), donde me espero los escándalos y los desatinos de siempre. ¿O no han visto al atorrante ese del ultraizquierdista César Tito Rojas jurar de diputado vestido como payaso de circo y expectorando estupideces? Además, el votante ya había rechazado abrumadoramente al bicameralismo (90%) en el referéndum de Vizcarra. Y me es lisérgico ver al fujimorismo reivindicar hoy al bicameralismo cuando fue el fujimorismo noventero quien lo enterró... Tal vez quien me aclaró certeramente la razón del porqué había que resucitar al bicameralismo fue ese político veterano que tan cínicamente me respondió hace años que “hay que volver al Senado para que haya más sitio para los viejos”.